Amnistía Internacional responsabilizó a Estados Unidos del ataque contra una escuela en Irán que provocó la muerte de 168 personas, incluyendo a más de 100 niños, calificando el hecho como un «crimen de guerra» y una violación grave del derecho internacional humanitario. La organización sostiene que el edificio fue impactado directamente por armamento guiado, lo que evidencia una falta de precaución para proteger a la población civil.
Pruebas de un ataque con misiles de precisión
Según un informe de la ONG, el ataque se llevó a cabo con un misil Tomahawk de precisión, arma utilizada exclusivamente por las fuerzas estadounidenses. Las pruebas recabadas, que incluyen análisis de restos de misiles y material audiovisual difundido por medios estatales iraníes, indican que la escuela fue alcanzada junto con otras 12 estructuras pertenecientes a un complejo de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Aunque el Pentágono confirmó el uso de estos proyectiles en el sur de Irán, no ha asumido oficialmente responsabilidad por el ataque.
Uso de inteligencia desactualizada
Amnistía Internacional señala que las fuerzas estadounidenses podrían haber actuado con base en información de inteligencia obsoleta, lo que constituiría una violación del principio de precaución en conflictos armados. El Laboratorio de Evidencia de la organización analizó más de 30 imágenes satelitales, 28 videos y 30 fotografías, confirmando que el edificio presentaba características visibles de uso escolar, como muros pintados con colores infantiles y actividad civil durante días lectivos.
Condena y llamado a rendir cuentas
Erika Guevara-Rosas, Directora Sénior de Amnistía Internacional, calificó el suceso como una «tragedia evitable» y afirmó: «Este ataque atroz contra una escuela, con aulas llenas de niños, es una muestra espeluznante del precio catastrófico y totalmente previsible que pagan los civiles durante este conflicto armado». Agregó que si Estados Unidos conocía la presencia de la escuela junto al complejo militar y procedió sin tomar las debidas precauciones, «esto constituiría un ataque indiscriminado e imprudente que debe investigarse como un crimen de guerra».
Impacto regional del conflicto
La organización reportó que, hasta la fecha, al menos 1,255 personas han muerto en Irán, más de 773 en el Líbano, al menos 12 en Israel y al menos 17 en otros países de la región como consecuencia del actual conflicto armado.
