El presidente argentino Javier Milei responsabilizó al régimen iraní del atentado contra la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992, que dejó 29 muertos y centenares de heridos, durante un acto conmemorativo en el lugar donde funcionó la legación. En un discurso contundente, afirmó que su gobierno se ha posicionado claramente frente al terrorismo estatal iraní, alineándose con Estados Unidos e Israel en la confrontación contra lo que calificó como una «tiranía que ha sembrado terror en el mundo».
Rechazo a acuerdos previos y crítica a gobiernos anteriores
Milei destacó la declaración de inconstitucionalidad del Memorándum con Irán, firmado durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, como un paso clave para restablecer el rumbo de las investigaciones sobre los atentados. Este acuerdo, que nunca se aplicó, buscaba facilitar la investigación de ciudadanos iraníes por el ataque a la AMIA en 1994. El mandatario lo calificó como un obstáculo político que entorpeció la justicia.
«Dejamos en claro en dónde nos paramos en este momento histórico», afirmó Milei, al tiempo que vinculó ambos atentados —el de la embajada y el de la AMIA— con el objetivo de «cercenar la claridad moral de nuestro pueblo» mediante el terror. Atribuyó los ataques al grupo Hezbollah y al Estado iraní, pese a que no existen pruebas concluyentes ni detenidos en ambos casos.
Apoyo israelí y reacción de Irán
El embajador de Israel en Argentina, Eyal Sela, respaldó las declaraciones de Milei y afirmó que «el silencio no es neutralidad, es complicidad» ante el terrorismo promovido por Irán. Lo elogió como «una voz firme en defensa de la libertad, la democracia y los valores del Occidente», asegurando que se ha posicionado «en el lado correcto de la historia».
En respuesta, un editorial de un diario iraní advirtió que Argentina ha cruzado «una línea roja imperdonable» al alinearse con Estados Unidos y con «el régimen sionista». Afirmó que la República Islámica no considera al pueblo argentino como enemigo, pero acusó a Milei de sacrificar los intereses nacionales «en el altar de Estados Unidos y el régimen de apartheid israelí». Además, lo acusó de convertir a Argentina en «el Israel de América Latina» y de permitir la influencia de grupos vinculados a Israel en centros de poder del país.
Crisis política y judicial en Argentina
En medio de una caída en su popularidad, Milei intensifica acciones judiciales contra figuras opositoras. Este contexto coincide con la indagatoria de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien fue trasladada desde su prisión domiciliaria a tribunales. Durante su declaración, Fernández de Kirchner denunció la falta de pruebas en su contra, especialmente en la «causa de los cuadernos», basada en copias de un cuaderno que ya no existe.
Acusó al fiscal Carlos Stornelli y al fallecido juez Claudio Bonadío de formar parte de una red mafiosa que fabricó pruebas. «Me puedo morir presa, pero créanme que esto se va a terminar», afirmó, mientras miles de manifestantes la ovacionaban a su salida y regreso a su domicilio. Criticó la «judicialización de la política» y aseguró que enfrenta una condena injusta en causas como la de obra pública, cerradas previamente por ausencia de pruebas.
