Brasil enfrenta una situación compleja que involucra exclusión alimentaria y un crecimiento del comercio ilegal de fármacos para perder peso. El boletín del Pacto contra el Hambre, publicado recientemente, revela que más del 80% de la población en las regiones norte y noreste vive en condiciones de alta exclusión alimentaria. Este programa, establecido en 2022, busca combatir la inseguridad alimentaria mediante la colaboración entre sociedad civil y gobierno, enfocado en políticas públicas y movilización de recursos.
Alta exclusión alimentaria en regiones vulnerables
Los datos muestran que el 81,7% de habitantes en el norte y el 75,3% en el noreste no tienen recursos suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Incluso en áreas más desarrolladas como sur y sudeste, más de la mitad de los residentes enfrentan algún grado de exclusión alimentaria. Según el informe, la crisis no se debe únicamente a la inflación, sino a factores estructurales: «Esta disparidad regional refuerza nuestra visión de que la inseguridad alimentaria en Brasil no solo se debe a factores como la inflación, sino que es el resultado de una combinación persistente de ingresos insuficientes, desigualdades territoriales y barreras estructurales para acceder a alimentos saludables», explicaron los responsables del estudio.
Contradicción entre producción y acceso a alimentos
A pesar de ser uno de los principales productores mundiales de cereales, carne, café, azúcar y soja, millones de brasileños enfrentan inseguridad alimentaria. De acuerdo con la FAO, más de 8 millones de personas pasaron hambre entre 2021 y 2023, manteniendo al país en el «Mapa del Hambre» de las Naciones Unidas. Entre las razones principales se encuentran la caída de cultivos básicos como arroz y frijoles (con reducciones del 43% y 32% respectivamente en casi dos décadas), el estancamiento salarial frente a la inflación y la existencia de desiertos alimentarios donde viven 25 millones de personas, de las cuales 6,7 millones están en pobreza extrema.
Estrategias gubernamentales y resultados preliminares
El gobierno de Lula implementó el tercer Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional con el objetivo de sacar a Brasil del Mapa del Hambre para el próximo año. Datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) muestran una reducción significativa en la inseguridad alimentaria grave, pasando de 33 millones de personas en 2022 a 8 millones en 2023. El representante de la FAO en Brasil, Jorge Meza, destacó que la ampliación del programa Borsa Família a través de bonificaciones por hijo ha contribuido a estos avances: «Actualmente, este programa llega a 55 millones de personas», afirmó en entrevista con G1.
Crisis de sobrepeso y obesidad en paralelo
El Atlas Mundial de la Obesidad 2025 señala que el 68% de los brasileños tiene sobrepeso, incluyendo un 31% con obesidad, con proyecciones de aumento del 33,4% en hombres y 46,2% en mujeres para 2030. El endocrinólogo Marcio Mancini, de la Sociedad Brasileña de Endocrinología y Metabolismo, advirtió que «se trata de un problema de salud pública y debe abordarse con las medidas adecuadas». Entre las propuestas figuran impuestos a bebidas azucaradas, etiquetado informativo en productos procesados y reducción de precios de alimentos saludables, medida crucial para combatir la relación entre pobreza y obesidad.
Crecimiento del mercado negro de medicamentos
La alta demanda de tratamientos para adelgazar ha generado un floreciente mercado negro. Robos de medicamentos como semaglutida (Ozempic y Wegovy) y tirzepatida (Mounjaro), usados principalmente para diabetes tipo 2 y obesidad, se han intensificado. Según IQVIA, las ventas legales de semaglutida crecieron del orden del 3,000% entre 2019 y 2024, pasando de 27,5 a 818 millones de dólares. La semana pasada, agentes brasileños incautaron 400 plumas para adelgazar en la frontera con Paraguay, ocultas en un automóvil con matrícula brasileña con destino al interior de San Pablo.
Operaciones internacionales y fraudes farmacéuticos
El comercio ilegal no se limita al territorio brasileño. Una mujer fue detenida en el aeropuerto de Salvador con 90 plumas de retatrutida, medicamento aún en fase experimental, adheridas a su cuerpo. Las farmacias enfrentan robos constantes, especialmente en áreas urbanas como San Pablo y Río de Janeiro, donde se registró un daño económico de 283 millones de reales en 2024. La Organización Mundial de la Salud ha alertado sobre falsificaciones de estos medicamentos en Brasil, Estados Unidos, Gran Bretaña e Irlanda. Anvisa emitió tres avisos oficiales en 2023 sobre riesgos de falsificación.
Riesgos médicos por medicamentos falsificados
Investigaciones revelaron métodos sofisticados de estafa. Un caso documentado por el programa Fantástico de TV Globo mostró cómo criminales interceptan medicamentos en entrega, sustituyendo las plumas originales por otras de insulina que parecen idénticas pero cuestan una décima parte. En octubre de 2024, una paciente en Río de Janeiro sufrió hipoglucemia severa tras utilizar una pluma falsificada que contenía insulina, requiriendo intervención médica de urgencia con altas dosis de glucosa. Las autoridades sanitarias exigen ahora recetas médicas duplicadas y la retención obligatoria de estas al momento de la compra.
