Disputa por políticas de diversidad
El gobierno de Donald Trump intensificó su enfrentamiento con la Universidad de Harvard al exigir modificaciones en sus programas de inclusión y supervisar las creencias ideológicas de estudiantes extranjeros. Esta tensión se originó en abril cuando la institución rechazó las pretensiones gubernamentales.
El 20 de junio, Trump señaló que podría alcanzar un acuerdo con Harvard, aunque no detalló condiciones específicas. «Harvard ha actuado de forma extremadamente apropiada», afirmó el expresidente sin precisar el alcance de estas negociaciones.
Medida judicial contra veto migratorio
La misma semana, una jueza federal en Boston suspendió temporalmente el veto migratorio contra Harvard, permitiendo que la universidad continúe recibiendo estudiantes y académicos extranjeros mientras tramita una demanda contra la Administración.
Polémica sobre antisemitismo
Tras una investigación gubernamental, se acusó a Harvard de violar derechos civiles de estudiantes judíos e israelíes. «No debería recibir fondos federales», escribió Trump en redes sociales, criticando duramente las prácticas educativas de la institución.
Según el gobierno, Harvard habría mostrado indiferencia ante presuntos casos de acoso escolar y grafitis con símbolos ofensivos como una bandera israelí alterada con una esvástica. La universidad fue notificada oficialmente de estas supuestas irregularidades.
Amenaza de retención de recursos
El Departamento de Educación emitió una carta dirigida al rector Alan Garber advirtiendo que «no implementar cambios adecuados resultará en la pérdida de todos los recursos financieros federales». Esta comunicación se suma a la solicitud gubernamental de revisar procesos de admisión y contratación académica.
