El grupo menonita en Yucatán ha sido identificado como responsable de incendios en áreas forestales, afectando directamente el hábitat del jaguar, especie en peligro de extinción. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) reveló que en Tekax se quemaron ilegalmente 350 hectáreas de selva maya para modificar el uso del suelo sin autorización.
Impacto ambiental y desplazamiento de especies
Según datos de la Junta Intermunicipal Biocultural del Puuc (JibioPuuc), estos eventos no son aislados. En 2019, quemas similares llevaron al desplazamiento de jaguares en la localidad de Mesatunich. Minneth Beatriz Medina García, directora de esta organización, destacó que la expansión de esta comunidad mediante prácticas agrícolas intensivas pone en riesgo tanto al ecosistema como al tejido social local.
La degradación ambiental es alarmante: de 2019 a 2023, la Península de Yucatán perdió 285,580 hectáreas de selva, según el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS). Este fenómeno amenaza la existencia de ecosistemas, especies y modos de vida tradicionales.
Prácticas ilegales y falta de consecuencias
Medina García describió cómo los menonitas utilizan estrategias para ocultar sus acciones, como dejar un cerco de árboles en zonas deforestadas. «Se va a verificar y ya habían tumbado todo el centro, nomás habían dejado árboles a la orilla para que no se notara que estaban trabajando ahí y ya lo habían quemado, para cambiar el uso de suelo y convertirlo en terreno para monocultivo«, detalló.
A pesar de las denuncias presentadas y los sellos de clausura aplicados, no se han registrado sanciones efectivas. «Se pusieron denuncias, se pusieron sellos de clausura, pero no pasó nada. O sea, no avanzamos más del sello«, lamentó la especialista.
Consecuencias climáticas y sociales
La eliminación de zonas inundables y sabanas ha incrementado los riesgos ante fenómenos meteorológicos. «Entonces sí, está pasando ahorita, por ejemplo, que las comunidades vecinas a estas áreas donde estaban las sabanas, donde había aguadas o zonas frágiles como estos, viene una lluvia y se inundan, porque ya no hay zonas de captación«, explicó Medina García.
Estos cambios han llevado a situaciones críticas, como las inundaciones registradas en 2020 durante los huracanes Cristóbal y Amanda, que afectaron severamente a productores y comunidades cercanas.
Necesidad de acción inmediata
La experta en desarrollo regional sustentable enfatizó la importancia de aplicar la ley para prevenir daños mayores. «Porque dicen ‘si los menonitas no les pasa nada, pues a mí por qué’. Entonces también hay mayor riesgo de entrada de otros mecanismos extensivos o monocultivos por falta de aplicación de la ley«, advirtió.
A pesar de la situación, existe la expectativa de que con la actual administración se puedan implementar sanciones más efectivas. «Yo tengo mucha esperanza que con esta administración, o con estos operativos que Profepa ha promovido más puntuales, si podamos, si no erradicar, por lo menos detener su crecimiento«, expresó con cautela la directora de JibioPuuc.
