La Universidad Autónoma de Tamaulipas desarrolla un proyecto de expansión de su rastro TIF en Ciudad Victoria, incorporando una sala de deshuese. Esta iniciativa busca facilitar la exportación de carne hacia mercados internacionales, incluido Estados Unidos, beneficiando a productores locales.
Capacidad operativa y objetivos del proyecto
El rastro, único en la capital del estado y operado con fines educativos, maneja actualmente un volumen anual de casi 40,000 sacrificios. El rector Dámaso Anaya Alvarado destacó que la prohibición de exportar ganado vivo hacia Estados Unidos motiva este proyecto, asegurando que la carne procesada en estas instalaciones sí puede comercializarse internacionalmente.
Trámites regulatorios y colaboraciones estratégicas
La institución avanza en gestiones ante autoridades federales, incluyendo Senasica, para obtener los permisos necesarios. Además, ha establecido contactos con empresas logísticas como Palos Garza, que opera un centro de inspección en Altamira, para facilitar la comercialización de los productos.
Impacto en el sector ganadero local
El proyecto busca beneficiar tanto a grandes como a pequeños productores, permitiendo que incluso dueños de pequeños lotes de tres becerros puedan aprovechar la infraestructura. Anaya Alvarado mencionó que esto podría incrementar los ingresos de los criadores, particularmente en zonas como Soto La Marina.
Planes complementarios y perspectivas
Además de la expansión del rastro bovino, se trabaja en la creación de un rastro para ovinos y caprinos. Esta medida busca aprovechar el valor comercial diferenciado del chivo en diferentes regiones, destacando la disparidad entre los 300 pesos en zonas locales y los 1,800 pesos en Monterrey.
«Tenemos un rastro TIF, la única universidad en el país que cuenta con una certificación federal, pero acabamos de integrar como recurso de la escuela y el gobierno del estado una sala de deshuese. Entendemos que no se puede exportar ganado a pie a Estados Unidos, pero no a la carne, con esta instalación los ganaderos pongan a disposición sus engordas, realizar el sacrificio y el producto enviarlo a cualquier parte del mundo», afirmó el rector.
La obra civil se encuentra concluida, y se espera que los permisos regulatorios se obtengan en los próximos meses. La operación comercial podría iniciarse hacia finales de 2025 desde la aduana de Nuevo Laredo, coincidiendo con los plazos establecidos para superar las restricciones sanitarias relacionadas con el gusano barrenador.
