La agricultura en España atraviesa una transformación profunda gracias a la integración de robots e inteligencia artificial, tecnologías que no solo mejoran la eficiencia sino que también abordan desafíos como la escasez de trabajadores. Este cambio tecnológico permite automatizar tareas peligrosas, repetitivas o de alta precisión, reduciendo costos y aumentando la sostenibilidad, según expertos en el área.
Robots sembradores y cosechadores: nuevos aliados del campo
Equipos robotizados especializados en siembra y recolección ejecutan labores con una eficacia que supera las capacidades humanas, especialmente en condiciones adversas.
«Los robots pueden operar en entornos donde hay mal tiempo o durante la noche gracias a sistemas de iluminación»,
destacan Hugo Moreno Párrizas y Dionisio Andújar Sanchez, doctores en Agroingeniería. Estos dispositivos utilizan tecnología de navegación avanzada, combinando sistemas de geoposicionamiento y sensores para desplazarse con precisión en terrenos complejos.
Control inteligente de maleza y sostenibilidad
La invasión de malas hierbas genera pérdidas globales que afectan hasta el 60% del rendimiento agrícola, pero la inteligencia artificial ofrece soluciones innovadoras. Sistemas como KULT-iSelect identifican con exactitud las plantas dañinas,
«permitiendo un tratamiento selectivo que preserva especies con valor ecológico»,
explican los especialistas. Estos avances, junto con proyectos como MixWeeding del CSIC, promueven una agricultura más responsable con el medio ambiente.
Impacto en el mercado laboral agrícola
Si bien la automatización podría reducir la demanda de trabajadores en actividades manuales, también genera nuevas oportunidades en áreas de alta especialización, como el desarrollo de software y la gestión de tecnologías agrícolas.
«La digitalización requiere profesionales capacitados en integración de sensores y sistemas inteligentes»,
afirman los investigadores. No obstante, la dependencia de tecnologías cerradas y la falta de compatibilidad entre sistemas representan desafíos legales y técnicos aún no resueltos.
