Impacto sanitario de la contaminación por Pfas
En la región italiana del Véneto persisten las consecuencias de la contaminación por Pfas, sustancias químicas vinculadas a múltiples afectaciones a la salud. Emanuela Franceschetti, profesora de 54 años residente en Monselice, denuncia la imposibilidad de realizar análisis a su hija menor, a pesar de haber vivido durante 38 años en una zona catalogada como crítica.
«Mi salud ha sido gravemente comprometida y ahora pido a la Región que permita a mi hija de 12 años acceder a pruebas de detección de Pfas. Si yo estoy contaminada, ella también lo está», expresa la afectada, cuyo caso ilustra las dificultades para obtener diagnósticos preventivos en Italia.
Historial médico y entorno ambiental
La docente, originaria de Minerbe y egresada de la Universidad de Verona, enfrentó entre 2008 y 2013 cuatro interrupciones espontáneas del embarazo, dos antes y dos después del nacimiento de su hija. En 2019 le diagnosticaron un cáncer de mama bilateral multicéntrico, enfermedad que reapareció a inicios de 2025.
Los análisis genéticos descartaron predisposición hereditaria, lo que condujo a los médicos a considerar la exposición ambiental como causa probable. La Organización Mundial de la Salud ha clasificado los Pfas como compuestos carcinógenos, mientras investigaciones del endocrinólogo Carlo Foresta han relacionado su presencia con infertilidad y abortos recurrentes.
Clasificación territorial y acceso a estudios
Las autoridades dividieron la región en áreas rojas, naranjas y amarillas para contener la contaminación, afectando entre 300,000 y 400,000 personas en Vicenza, Verona y la Baja Padovana. Aunque desde 2013 se instalaron filtros en el agua, el acceso a análisis de sangre permanece restringido.
Los residentes en zonas rojas y quienes allí vivieron hasta cinco años atrás pueden solicitar pruebas, pero requieren autorización de la Usl local. «Jamás recibí comunicación oficial que me permitiese hacerme las pruebas», denuncia Franceschetti, quien junto con su hija, nacida en zona amarilla pero alimentada con lactancia materna durante 12 meses, quedó excluida del programa de monitoreo.
Consecuencias legales y demandas pendientes
La falta de acceso a estudios impidió a la madre e hija participar como querellantes en el juicio que sentenció a 151 años de prisión a 11 exejecutivos de la empresa Miteni. «Perdí esa oportunidad, pero ahora mi prioridad es proteger a mi hija», afirma la afectada, quien insiste en la necesidad de controles sanitarios periódicos para menores en situación similar.
«No se trata de un análisis de sangre ocasional, sino de controles continuos que permitan prevenir lo que yo he tenido que sufrir», concluye la profesora, cuya lucha refleja las deficiencias en la respuesta a emergencias ambientales.
