Kilmar Ábrego García, ciudadano de El Salvador convertido en figura representativa de las duras medidas migratorias impulsadas por Donald Trump, fue arrestado por segunda ocasión en territorio estadounidense, según confirmó su representante legal.
Nueva detención en Baltimore
El abogado Simon Sandoval-Moshenberg reveló a medios reunidos frente a las oficinas de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Maryland que su cliente fue retenido durante una cita de cumplimiento migratorio. Esta notificación se produjo pocas horas después de su salida de una cárcel en Tennessee.
«Hoy, la policía migratoria (ICE) detuvo a Kilmar Ábrego García e inició un procedimiento de expulsión en su contra», publicó en la red social X la secretaria de Seguridad Kristi Noem.
Destino incierto en África
La oficina de inmigración estadounidense planea enviar al salvadoreño a Uganda, país que recientemente estableció acuerdos con Estados Unidos para recibir migrantes indocumentados clasificados como no deseados. Los abogados del afectado presentaron ante los tribunales un recurso solicitando el archivo del caso, aduciendo que se trata de una represalia por haber impugnado su primera deportación.
Esta decisión representa un giro inesperado en un caso que ha trascendido por representar la campaña de deportaciones del expresidente Trump y las controversias en torno al cumplimiento de normas legales.
Cadena de eventos legales
Ábrego García obtuvo un permiso de residencia temporal en 2019 gracias a una sentencia judicial que lo protegió de retornar a El Salvador bajo argumentos de seguridad. Sin embargo, semanas atrás fue deportado ilegalmente por error a su país de origen, donde permaneció recluido en una cárcel de alta seguridad antes de regresar a Estados Unidos.
El jueves anterior a su detención, el Departamento de Justicia le propuso un acuerdo para declararse culpable de tráfico humano a cambio de ser enviado a Costa Rica, oferta que fue rechazada por el interesado y su equipo legal.
Polémica política migratoria
Las autoridades estadounidenses lo describen como «un criminal, extranjero ilegal y golpeador de mujeres» vinculado a la pandilla MS-13, acusaciones que el propio Ábrego García niega rotundamente. Mientras sectores conservadores respaldan la dureza gubernamental en temas migratorios, organizaciones de derechos humanos y expertos en leyes denuncian que estas acciones violan principios constitucionales al carecer de procesos judiciales previos.
