La iniciativa del presidente estadounidense Donald Trump de incorporar acciones de compañías privadas al portafolio gubernamental ha generado controversia dentro de los sectores conservadores del país. Entre las medidas recientes destaca la adquisición del 10% de las acciones sin derecho a voto de la empresa Intel, una de las principales fabricantes de semiconductores en Estados Unidos.
Reacciones de la derecha estadounidense
Las declaraciones del mandatario en su plataforma Truth Social, donde afirmó que «Haré este tipo de negocios para nuestro país todo el tiempo», han sido objeto de críticas incluso dentro de su propio espectro político. Erick Erickson, reconocido comentarista de radio conservador, señaló que «No puedes estar en contra del socialismo sólo cuando es de izquierda», agregando que «aparentemente Donald Trump es tu hombre».
Tad DeHaven, analista del Instituto Cato, advirtió que «Estamos observando que las decisiones de inversión tendrán que hacerse en base a la política y no la economía», considerando que «esto es inyectar al gobierno directamente en la vida y alma de la toma de decisiones de una enorme corporación».
Marco legal y antecedentes históricos
El gobierno estadounidense no realizó desembolso monetario directo por la participación accionaria obtenida, sino que utilizó subsidios no utilizados del Acta de Chips de 2023 como contraprestación. Esta acción no es inédita, ya que durante la crisis financiera de 2009 se tomaron medidas similares con empresas como General Motors, Citigroup y AIG, justificadas entonces como medidas temporales de emergencia.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, anunció que se evalúa adquirir participaciones en empresas del sector defensivo, afirmando que «Si estamos añadiendo valor fundamental a tu negocio, creo que es justo que Donald Trump piense en el pueblo estadounidense».
Proyección hacia un fondo soberano de inversión
Kevin Hassett, asesor económico de Trump, sugirió que estas acciones podrían sentar las bases para la creación de un fondo soberano de inversión, sin necesidad de aprobación legislativa formal. «Estoy seguro de que en algún momento habrá más transacciones, si no en esta industria, en otras», pronosticó.
Trump ha manifestado en redes sociales que «Corea del Sur entregará a Estados Unidos US$350.000 millones por inversiones que son propiedad y están controladas por Estados Unidos y seleccionadas por mí, como presidente».
Posición de think tanks conservadores
Richard Stern, del Heritage Foundation, expresó que «Aún cuando fuere el mayor genio de los negocios que jamás haya existido, la verdad es que parte de lo que hace a los negocios tan exitosos es que las personas involucradas son especialistas».
El senador Rand Paul cuestionó en X: «Si el socialismo es que el gobierno se adueñe de los medios de producción, ¿no sería un paso hacia el socialismo que el gobierno posea parte de Intel?».
Desafíos futuros y caracterización del modelo
DeHaven planteó preocupaciones sobre el uso de esta participación estatal por futuros gobiernos, preguntándose «¿Hay alguien que crea que va a quedarse inmóvil mientras el gobierno tiene un 10% de activos en Intel y no tenga algo que decir sobre las políticas de Intel sobre tecnología verde, diversidad, responsabilidad corporativa, y demás?».
Las políticas de intervención gubernamental implementadas por Trump han sido calificadas como «Trumpismo» puro, destacando su naturaleza singular e inusual dentro del contexto político estadounidense.
