Donald Trump posicionó la inmigración como eje central de las elecciones de 2024, generando dos desafíos para su gobierno: la viabilidad de sus promesas de deportar un millón de personas al año y los posibles efectos económicos de esta medida. Aunque algunos expertos cuestionan la viabilidad de sus objetivos, aliados cercanos al expresidente creen que esta política puede fortalecer una coalición republicana duradera.
Operación frontera: medidas concretas
Desde el inicio de su segundo mandato, Trump declaró emergencia nacional en la frontera, implementó barreras físicas y tecnológicas, y reactivó el programa «Permanecer en México». Cerca de 8500 soldados fueron desplegados en la zona, junto con vehículos militares y aviones espía. Centros de detención remotos, como el apodado «Alligator Alcatraz» en Florida, fueron creados para albergar a migrantes.
Las deportaciones masivas no han alcanzado aún las cifras prometidas. Según reportes oficiales, se registraron 207.000 expulsiones hasta junio, muy por debajo del récord de 438.421 bajo el gobierno de Barack Obama. Sin embargo, el descenso en nuevas llegadas es notable: las detenciones mensuales bajaron de 250.000 a 6.000, con proyecciones de migración negativa de hasta 525.000 personas.
Impacto económico y empresarial
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) triplicó su presupuesto y busca alcanzar 3.000 detenciones diarias. Empresas como GEO Group y CoreCivic reciben beneficios por gestionar centros de detención. Erik Prince, exdirector de Blackwater, propuso crear un ejército privado de 100.000 agentes.
Sin embargo, sectores clave como la industria petrolera, manufacturera y agrícola enfrentan escasez de mano de obra. La Oficina de Estadísticas Laborales reporta 415.000 puestos vacantes. Walmart expresó preocupación por el «sentimiento negativo de los consumidores» derivado de estas políticas. En la agricultura, los inmigrantes representan el 27% de la fuerza laboral.
Reacciones políticas y sociales
El apoyo a las políticas migratorias de Trump es mayor entre votantes con ingresos menores a 50.000 dólares al año. Un estudio de la Wharton School sugiere que salarios en sectores de servicios no calificados podrían aumentar hasta 5% en una década con reducción migratoria.
La estrategia busca consolidar una mayoría republicana mediante alianzas con sectores empresariales y trabajadores de bajos ingresos. No obstante, analistas advierten que los efectos económicos podrían generar divisiones internas. La oposición demócrata no ha logrado articular una respuesta efectiva.
«Se avecinan cambios», anunció.
El historiador Enzo Traverso describe esta política como una «política de identificación» que divide a la sociedad entre grupos favorecidos y desfavorecidos. Aunque las consecuencias económicas son inciertas, el atractivo identitario mantiene el apoyo de muchos trabajadores nativos.
