Un reciente informe de ONU-Hábitat alerta que la ausencia de vivienda representa una de las formas más evidentes de desigualdad y exclusión en materia de hábitat. Pese a su gravedad, este fenómeno sigue siendo uno de los retos menos atendidos en la agenda internacional, en gran parte por no ser tratado como un problema estructural, y por limitarse a soluciones temporales que no atacan sus causas profundas.
Enfoque sistémico para erradicar la exclusión habitacional
El documento, titulado Políticas y programas inclusivos para abordar la falta de hogar, reconoce avances significativos a nivel local y nacional, así como esfuerzos por fortalecer sistemas de datos relacionados con el derecho a la vivienda. El informe insiste en que la falta de vivienda es superable cuando se integra su solución dentro de estrategias más amplias de política social y habitacional.
Entre las principales recomendaciones destacan: robustecer marcos jurídicos que aseguren el derecho a una vivienda digna y eviten desalojos forzosos; adoptar definiciones inclusivas y basadas en derechos para identificar la falta de hogar, lo cual es clave para monitorear el fenómeno con precisión y garantizar visibilidad a los más afectados.
Recomendaciones clave para políticas públicas
- Fortalecer las políticas y leyes que protejan el derecho a una vivienda digna y eviten desalojos forzosos
- Implementar definiciones basadas en derechos para identificar a quienes carecen de hogar
- Mejorar los sistemas de datos, con enfoque participativo y desagregado, para reflejar la realidad de las personas sin vivienda
- Eliminar la criminalización de quienes viven en espacios públicos por falta de hogar
- Priorizar soluciones permanentes de vivienda asequibles, adecuadas y culturalmente pertinentes, integradas con servicios de salud, empleo y protección social
Un proceso global en construcción
«Este informe debe leerse como una contribución a ese proceso más amplio, uno que nos está llevando de manera constante de gestionar la falta de vivienda a resolverla, mediante enfoques sistémicos, soluciones habitacionales a largo plazo y un compromiso compartido con la dignidad de todas las personas», señaló.
Fernanda Lonardoni, durante la presentación del informe en Nueva York, explicó que este trabajo es parte de un camino iniciado en 2020, cuando la Comisión de Desarrollo Social incorporó por primera vez la falta de vivienda en la agenda global. Este impulso fue reafirmado por el Consejo Económico y Social y la Asamblea General en 2021, y nuevamente en 2023 durante la Asamblea de ONU-Hábitat, así como con la creación del Grupo de Trabajo Intergubernamental Abierto de Expertos sobre «Vivienda adecuada para todos».
Asimismo, la entidad reiteró su compromiso a través de su nuevo Plan Estratégico, que pone en el centro del mandato la vivienda, el acceso a la tierra y los servicios básicos. «A través de nuestro nuevo Plan Estratégico, estamos comprometidos a colocar la vivienda, la tierra y los servicios básicos en el centro de nuestro mandato. Estamos listos para facilitar el diálogo, brindar experiencia técnica y garantizar una participación inclusiva», aseguraron.
