En el marco del Día Internacional de la Niña, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) dio a conocer un diagnóstico detallado sobre la situación que enfrentan las menores en el país durante 2025, revelando que siguen siendo el grupo más afectado por violencia sexual, familiar, trata de personas y múltiples formas de exclusión social.
Vulnerabilidad en cifras
Según datos oficiales, en 2024 las niñas y adolescentes representaron el 92.8% de las víctimas de violencia sexual entre 1 y 17 años atendidas en hospitales del país. En cuanto a la violencia familiar, el 87.3% de los casos registrados en el mismo rango de edad correspondieron a mujeres. Asimismo, el 77.6% de los menores víctimas de trata de personas fueron niñas y adolescentes.
En el Registro Nacional de Personas Desaparecidas (RNPDNO), al 8 de octubre de 2025, dos de cada tres personas entre 0 y 17 años reportadas como desaparecidas eran mujeres, lo que equivale a 79,920 de un total de 119,845 casos.
Pobreza y desigualdad estructural
En 2024, 6.8 millones de niñas y mujeres adolescentes —el 38.9% del total— vivían en condiciones de pobreza multidimensional. Además, 9.7 millones carecían de acceso a la seguridad social (55.4%), 6.2 millones no contaban con servicios de salud adecuados (35.3%) y 3 millones enfrentaban problemas de alimentación nutritiva (16.8%).
En materia educativa, 1.5 millones de mujeres de entre 3 y 17 años presentaban rezago escolar (9.8%). Más de 3.1 millones vivían en hogares sin acceso a servicios básicos (17.8%), y 2.1 millones habitaban viviendas con deficiencias de espacio o calidad (12.1%).
Matrimonio infantil y maternidad temprana
En 2020, 237.2 mil adolescentes de 12 a 17 años estaban casadas o en uniones consensuales, lo que representaba el 3.7% del total de mujeres en ese grupo. Entre las comunidades indígenas, la cifra era más alta: el 7.5% (27.8 mil) vivía en estas condiciones. Asimismo, 153,485 adolescentes de 12 a 17 años habían tenido al menos un hijo vivo en 2020, siendo esta proporción aún mayor entre las indígenas (3.9%, equivalentes a 14.6 mil).
Durante 2024, se registraron 89,527 nacimientos de madres de entre 10 y 17 años, lo que representa un nacimiento por cada 100 mujeres en ese rango etario.
Otras formas de violencia y riesgos
En 2024, 73.9% de las mujeres de 5 a 17 años realizaban labores domésticas, y 1.5 millones (10.7% del total) estaban en situación de trabajo infantil. El acoso escolar afectó al 30.2% de las 5.8 millones de alumnas de 12 a 17 años en 2022, lo que equivale a 1.7 millones de víctimas. En el entorno digital, el 25% de las usuarias de internet en ese grupo (1.6 millones) sufrieron ciberacoso en 2024.
En cuanto a repatriaciones desde Estados Unidos, 9,575 niñas y adolescentes fueron devueltas a México en 2024, un aumento del 53.7% frente a los 6,228 casos de 2023. Ellas representaron el 31.6% del total de menores repatriados ese año.
Feminicidios y suicidios
En 2024 se registraron 79 feminicidios de mujeres entre 0 y 17 años, superando los 75 de 2023. El mismo año, 343 adolescentes de entre 10 y 17 años murieron por suicidio, lo que representa una tasa de 3.9 por cada 100 mil en ese grupo.
En 2023, las principales causas de muerte entre niñas y adolescentes fueron: tumores del tejido linfático (440), accidentes de tránsito (438), homicidios (278), agresiones con arma de fuego (137) y desnutrición (142).
Llamado a la acción
REDIM recordó que ya hace tres años se adoptó la iniciativa Spotlight para avanzar en la prevención y erradicación de la violencia de género. En ese marco, se han propuesto cuatro paquetes de reformas legislativas sobre: orfandad por feminicidio, feminicidio infantil, incorporación de perspectiva de género en sanciones administrativas y violencia familiar. Dichas iniciativas ya están en comisiones legislativas, pero aún requieren impulso para su aprobación.
«Como sociedad es necesario estar dispuestos a hacer un cambio cultural, así como muchas mujeres y hombres dentro de algunas comunidades indígenas, quienes están rompiendo el ciclo de comercialización y venta de niñas. Todas y todos podemos aportar rompiendo el ciclo de la violencia contra las niñas y las adolescentes».
La organización insistió en la necesidad de atacar las raíces estructurales de la violencia, señalando al sistema patriarcal como responsable de perpetuar estereotipos que normalizan el abuso y la desigualdad contra las niñas y adolescentes en México.
