En medio de una cálida ovación compuesta por aplausos y silbidos de admiración, Juliette Binoche hizo acto de presencia en el teatro Rúben Romero durante el 23er Festival Internacional de Cine de Morelia. Previamente, había compartido su experiencia en una clase magistral, y horas después recibiría una butaca conmemorativa en la Sala 4 del Cinepolis Morelia Centro, como reconocimiento a su carrera artística. El homenaje iría acompañado de la proyección de In-I: In Motion, su debut como directora de largometraje.
Un estreno profundamente personal
La reconocida actriz francesa, galardonada con un Óscar por The English Patient y figura emblemática del cine europeo, presentó en este certamen una obra íntima y multifacética: un documental que entrelaza danza, performance y una profunda reflexión sobre el proceso creativo. In-I: In Motion se inspira en una pieza escénica que Binoche desarrolló junto al coreógrafo Akram Khan en 2007, explorando temas como el amor, los conflictos internos y la transformación personal a través del movimiento.
La génesis de esta obra, según relató la propia Binoche, fue casual. «Estaba en Londres filmando Breaking and Entering con Anthony Minghella(…) Durante un masaje, la bailarina Suman Sun me preguntó si quería bailar. Sin pensarlo, dije que sí.» Esa sencilla decisión la condujo al encuentro con Akram Khan. En los ensayos iniciales, cuando él le pidió imitarlo frente a un espejo, ella se negó: «Quería bailar con él, encontrar mi propio movimiento.»
El impulso que nació de una sugerencia
De ese trabajo surgió una colaboración artística que viajó por escenarios internacionales. Un momento decisivo ocurrió en Nueva York, cuando Robert Redford la esperó tras bambalinas. «Me miró a los ojos y me dijo: ‘Tienes que hacer una película con esto.’ Lo repitió una y otra vez.» Aunque la idea quedó en el aire, fue retomada casi veinte años después, gracias al estímulo de un productor. Binoche pidió a su hermana que grabara las últimas siete funciones de la obra. «Esas cintas estuvieron guardadas.» Fue revisando ese material con su editora que descubrió la película: «No sabía lo que tenía dentro. Solo sabía que quería mostrar algo íntimo sobre la creación, ese momento donde el arte todavía está naciendo.»
La creación desde la vulnerabilidad
Durante la conferencia de prensa, Binoche destacó la importancia del miedo como parte esencial del proceso creativo: «Claro que tenía miedo. Pero hay que tenerlo. Si no, no haces nada.» Para ella, arrojarse al vacío es condición para poder compartir la esencia más auténtica del ser artista.
Al ser cuestionada sobre el significado de su trayectoria y el legado que deja, respondió con contundencia: «No quiero saber lo que inspiro o represento. Cuando estás frente a la cámara, eso no te salva. Lo único que puedo hacer es servir a la historia, ser una herramienta para humanizar. No soy importante; solo quiero ser libre hasta el final.»
«Ningún artista sabe exactamente lo que quiere dar. Uno lo descubre mientras lo hace. Pensé que estaba haciendo una película sobre la co-creación, pero mientras la montaba descubrí que entre más me adentraba, más sola estaba. Y eso también es verdad: incluso compartiendo, hay una parte de ti que solo te pertenece.»
Un llamado a la osadía creativa
Respecto al mensaje de In-I: In Motion, Binoche se negó a imponer una interpretación única: «No sé qué va a esperar el público. Lo que se llevan de la película les pertenece. Pero ojalá inspire a la gente a atreverse, a ir a lugares donde nunca han estado, a creer que pueden crear.»
El filme, descrito por ella misma como una meditación sobre el amor y sus distintas fases, refleja su visión vital: «Empieza con la necesidad y la pasión, luego llegan los conflictos, las decepciones… y el reto es transformar eso en otra capa de amor.»
«No me importa ser actriz, directora o pintora. Quiero explorar la vida y compartir lo que hay en mí a través del arte»
Y cerró con una reflexión sobre el arte como espacio de constante riesgo: «Si te aferras a lo que te da seguridad, estás en el lugar equivocado. El arte debe ser volver a saltar a lo desconocido, descubrir mientras avanzas.»
Antes de despedirse, con una mezcla de humor y humildad, afirmó: «No soy importante», sonriendo con serenidad. «Solo estoy en un lugar especial, y quiero dar lo mejor que pueda. Pero, sobre todo, quiero ser libre.»
