Más de 20 mil manifestantes se congregaron este lunes en Chiapas para conmemorar el primer aniversario del homicidio del sacerdote Marcelo Pérez Pérez, asesinado a balazos al salir de celebrar una misa en un barrio popular de San Cristóbal de las Casas. La movilización, encabezada en gran parte por comunidades indígenas tzotzil, tzeltal, tojolabal y chol, recorrió más de seis kilómetros hasta la plaza central de San Andrés Larráinzar, localidad cercana a San Cristóbal y lugar de origen del religioso.
Un crimen que sigue sin resolverse
Aunque en agosto pasado fue sentenciado a 20 años de prisión Edgar «M.», identificado como el autor material del asesinato mediante un proceso abreviado, familiares, autoridades eclesiásticas y organizaciones civiles insisten en que la investigación está incompleta. Hasta la fecha no se han identificado ni procesado a los autores intelectuales del crimen.
«Hasta este momento se ha producido la detención del autor material, ellos (Fiscalía General de la República, FGR) han informado que hay otras detenciones y que están en proceso de investigación y no se nos han proporcionado mayores detalles», declaró Miguel Ángel Montoya Moreno, vicario de Justicia y Paz de la Diócesis de San Cristóbal.
Un crimen político y estructural
«Una justicia que no toca a los autores intelectuales ni desmantela redes criminales es sólo simulación»
Así lo afirmaron en un comunicado conjunto prelados de la Iglesia católica, quienes sostienen que el asesinato del religioso, de 51 años, fue un acto de naturaleza política y estructural. Marcelo Pérez dedicó su vida a la defensa de los derechos de los pueblos originarios y al acompañamiento de procesos de paz en comunidades indígenas.
Durante el homenaje, organizaciones como el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) y Diálogo Nacional por la Paz recordaron su compromiso con la vida, la dignidad y la justicia social.
Llamado a la construcción de la paz
«La vida del padre Marcelo nos recuerda que la paz no se decreta: se construye con la verdad y se sostiene con la justicia», expresó en un comunicado Diálogo Nacional por La Paz.
Guadalupe Lope, mujer indígena tzotzil que participó en la marcha, resaltó: «El primer aniversario de la muerte del Padre Marcelo estamos viendo tiempos de oscuridad, cuál se extiende en la realidad de la guerra, genocidios, despojo de territorio de miles de personas».
Los convocantes también denunciaron el agravamiento de la violencia en Chiapas, especialmente en zonas indígenas cercanas a la frontera con Guatemala, así como la complicidad entre autoridades y grupos criminales, casos de represión, desplazamiento forzado y la detención de cinco hermanos de San Juan Cancuc, considerados presos políticos por organismos internacionales.
Conflictos por megaproyectos y presencia del crimen organizado
Se criticó además la imposición de megaproyectos como la supercarretera San Cristóbal-Palenque sin consulta previa, el aumento del narcotráfico, la venta de alcohol y la proliferación de laboratorios clandestinos en la región.
La exigencia colectiva es que el nombre del padre Marcelo no se convierta en sinónimo de impunidad. De acuerdo con medios locales, al menos 13 personas vinculadas a la Iglesia católica han sido asesinadas en Chiapas en menos de dos años por denunciar la violencia generada por el crimen organizado en comunidades marginadas.
