Un registro audiovisual hecho público en plataformas digitales desencadenó una fuerte reacción social en México, tras mostrar a dos médicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Irapuato, Guanajuato, imitando con tono burlesco los gritos de dolor de una usuaria. En la grabación, una de las implicadas, usando un filtro digital de payasas, exclama entre risas:
«¡Aaah, ah por favor, aaah!»
Reacción institucional y alcance del caso
El hecho, supuestamente ocurrido en el Hospital General de Zona número 2 del IMSS, fue captado presuntamente durante su jornada laboral. Esto intensificó las críticas hacia su conducta y generó cuestionamientos sobre la supervisión interna del personal en los centros médicos del instituto. El IMSS en Guanajuato emitió un pronunciamiento oficial en el que confirmó la apertura de un proceso interno para investigar a fondo los hechos y establecer responsabilidades.
En el comunicado se especificó que las involucradas son médicas en formación, es decir, internas de pregrado, y que su proceder va en contra de los principios éticos, de respeto y profesionalismo exigidos en el servicio público y en la atención sanitaria.
«El Instituto reprueba categóricamente cualquier conducta contraria a los principios de respeto, ética y profesionalismo que rigen el servicio público y la atención médica. Se ha iniciado una investigación interna para esclarecer los hechos y, en su caso, aplicar las sanciones administrativas que correspondan conforme a la normatividad institucional»
, indicó la dependencia.
Indignación ciudadana y demandas colectivas
El video se propagó con rapidez en redes como X (antes Twitter) y Facebook, convirtiéndose en tendencia nacional y acompañado de etiquetas que exigían sanciones contundentes. Miles de usuarios condenaron la falta de sensibilidad mostrada y consideraron el acto como una violación directa a los derechos de los pacientes. Entre las principales demandas destacaron:
- La suspensión inmediata o separación definitiva del programa de internado de las médicas.
- La condena por parte de colectivos de derechos humanos y asociaciones del sector médico.
- La necesidad de reforzar los protocolos éticos entre el personal de salud.
- La exigencia de mayor vigilancia institucional para prevenir casos similares.
- La importancia de fortalecer la formación en empatía y comunicación con pacientes en hospitales públicos.
Antecedentes y consecuencias posibles
Este tipo de incidentes no es aislado: el IMSS ha enfrentado otros casos en los que se han difundido contenidos que exponen a pacientes sin su consentimiento. La institución cuenta con un marco normativo que prohíbe expresamente el uso de grabaciones, imágenes o cualquier contenido que atente contra la privacidad o la dignidad de las personas bajo atención médica. Las sanciones pueden ir desde amonestaciones escritas hasta la baja definitiva del personal, dependiendo de la magnitud del hecho y del uso de instalaciones o equipos oficiales.
La investigación en curso también busca determinar si el video fue grabado usando recursos institucionales y durante el horario de trabajo, elementos clave para definir el tipo de sanción. El caso ha reactivado el debate sobre la ética profesional en el sector salud, el uso irresponsable de redes sociales por parte del personal médico y el impacto que estos actos tienen en la confianza ciudadana hacia el sistema de salud público.
