Un grupo de jóvenes originarios de la región decidió llevar un momento de alivio a los niños de Chautipan, comunidad ubicada en Guerrero profundamente marcada por la violencia. Sin interés económico ni apoyo institucional, Diego Trujillo Santos y Flavio Adame organizaron una jornada en la que transformaron las aulas abandonadas de una escuela en una improvisada sala de cine.
Una pausa ante el dolor
Los menores, muchos de ellos huérfanos tras la desaparición y asesinato de familiares en 2024, disfrutaron de películas, dulces y juegos organizados por los voluntarios. La actividad no solo buscó entretener, sino también ofrecer un respiro emocional a quienes han sido golpeados por la crisis de inseguridad en la zona.
«Hoy acudimos a llevar un poco de alegría y distracción a estos pequeños que son de nuestra región Sierra, nos divertimos y al final de la película hicimos entre todos el aseo», escribió el joven en su publicación.
Condiciones críticas en la escuela
La escuela, que actualmente no opera debido al temor de los docentes a subir por los riesgos de violencia, presenta un estado de deterioro extremo: techumbre de lámina, humedad en las paredes y estructura de concreto desmoronándose. Pese a ello, los jóvenes lograron acondicionarla temporalmente para la proyección.
Tras la actividad, los niños y los voluntarios realizaron una limpieza colectiva del plantel, dejándolo impecable, aunque sin poder resolver el grave estado de infraestructura que requiere intervención gubernamental.
Llamado a las autoridades
Diego Trujillo, quien financió la iniciativa con recursos propios, destacó que más de 20 niños quedaron sin padres tras los hechos violentos de 2024. Ambos jóvenes hicieron un llamado formal a las autoridades educativas para que destinen recursos que permitan reconstruir la escuela y dotarla de materiales didácticos básicos.
«Hoy acudimos a llevar un poco de alegría y distracción a estos pequeños que son de nuestra región Sierra, nos divertimos y al final de la película hicimos entre todos el aseo»
Antecedentes del caso Chautipan
En octubre de 2024, 17 personas de Chautipan desaparecieron tras viajar a El Epazote, en Quechultenango, para vender trastes y artículos de cocina bajo un sistema de abonos. Once de ellos fueron encontrados asesinados en Chilpancingo. De acuerdo con el secretario de Seguridad Pública Federal, Omar García Harfuch, el crimen fue cometido por el grupo delincuencial conocido como Los Ardillos, aunque hasta ahora no hay detenidos vinculados al caso.
