La magistrada Mónica Aralí Soto Fregoso encabezó su última reunión como titular de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) el jueves 30 de octubre, marcando el final de su periodo al frente del órgano jurisdiccional especializado en materia electoral.
Balance y reconocimientos en el adiós institucional
Durante una sesión solemne, Soto Fregoso presentó su informe anual de actividades ante integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a quienes agradeció, junto con sus colegas y equipo de trabajo, por el apoyo recibido durante su gestión. En su mensaje, admitió que su periodo enfrentó «desafíos», aunque afirmó haber dejado al tribunal como una «institución fuerte», «consolidada» y «unida en favor de la justicia electoral».
Destacó que su mandato se desarrolló en medio de procesos electorales de gran trascendencia, entre ellos la polémica elección de jueces, magistrados y ministros de la SCJN, en la que lideró una mayoría que rechazó sistemáticamente todas las impugnaciones que alertaban sobre irregularidades o ilegalidades en dicho proceso inédito.
Transición de poder y nuevos liderazgos
A partir del viernes 31 de octubre, la presidencia de la Sala Superior será asumida por Gilberto Bátiz Guzmán, quien resultó ganador en los comicios judiciales celebrados el 1 de junio. Su nominación fue impulsada a través de los «acordeones» distribuidos antes de la jornada electoral, con recomendaciones dirigidas a los votantes sobre sus preferencias.
A pesar de que el periodo oficial de nueve años de Soto Fregoso concluye el 31 de octubre, permanecerá como integrante de la Sala Superior hasta 2027, aprovechando una disposición de la reforma judicial que permite a los magistrados continuar en funciones hasta el siguiente proceso electoral, programado en un par de años.
Contraste con una salida inmediata
En contraste, Janine Otálora Malassis, magistrada que ingresó al mismo tiempo que Soto en 2016, optó por no acogerse a ese beneficio y abandonará su cargo de forma inmediata. Durante su discurso de despedida, Soto rindió homenaje a Otálora, a pesar de las notorias diferencias ideológicas entre ambas, lo que generó una ovación prolongada en la sala.
