Venezuela cuenta con una fuerza militar compuesta por cientos de miles de efectivos activos, reservistas y paramilitares, así como aviones de combate, helicópteros y un sistema antiaéreo considerado avanzado, al menos teóricamente, en caso de un eventual enfrentamiento armado con Estados Unidos, según análisis de firmas especializadas en defensa y seguridad.
El país sudamericano ocupa el lugar 50 de 145 naciones evaluadas globalmente en cuanto a poderío militar por la consultora Global Fire Power, mientras que Estados Unidos encabeza el listado con un presupuesto militar de 895,000 millones de dólares. En contraste, Venezuela destina aproximadamente 4,000 millones de dólares a sus capacidades bélicas.
Estructura y tamaño del aparato militar venezolano
Uno de los indicadores clave utilizados por Global Fire Power es el llamado «manpower», que incluye personal militar activo, reservistas y fuerzas paramilitares. Con una población cercana a los 31 millones de habitantes, Venezuela reporta alrededor de 109,000 miembros activos en su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, 8,000 reservistas y 220,000 paramilitares, según el informe, cifra que duplica su fuerza militar formal.
Otro estudio, elaborado por el Instituto Internacional para Estudios Estratégicos (IISS), indica que el número de efectivos activos asciende a 123,000. Dentro de esta estructura, el Ejército aporta 63,000 soldados, la Guardia Nacional Bolivariana 23,000, la Armada 25,500 y la Aviación 11,500.
La firma estadounidense reconoce que en casos como el de Venezuela, las cifras son estimadas debido a la ausencia de datos oficiales precisos. Desde el ascenso de Hugo Chávez en 1999, el régimen ha mantenido una política de opacidad respecto a sus recursos y capacidades militares, consideradas un secreto de Estado por figuras como Maduro, Chávez y el ministro del Interior Diosdado Cabello.
Debilidades operativas y críticas de expertos
Douglas Farah, director de IBI Consultants y especialista en seguridad para América Latina, calificó al Ejército venezolano como «sumamente débil», al señalar que su equipamiento carece de mantenimiento por falta de recursos y que su estructura ha sido diseñada más para proteger al régimen que para enfrentar a una potencia extranjera.
Destacó que Venezuela cuenta con aproximadamente 2,000 generales para una tropa de más de 120,000 efectivos, mientras que Estados Unidos tiene 500 generales para 1.6 millones de militares, lo que evidencia una sobrerrepresentación de altos mandos en el país suramericano.
«Las probabilidades de victoria de las tropas venezolanas contra las estadounidenses son pocas», afirmó Farah, al subrayar la diferencia en recursos, entrenamiento, experiencia y profesionalización entre ambas fuerzas armadas.
La milicia como escudo popular y su papel en una guerra prolongada
Un pilar central de la estrategia defensiva del gobierno de Maduro es la Milicia Nacional Bolivariana, creado por Hugo Chávez hace dos décadas como quinto componente de las fuerzas armadas. Según cifras oficiales, el presidente activó en septiembre a 8.2 millones de milicianos, integrantes de lo que denominó un «sistema defensivo nacional» ante las supuestas amenazas por el despliegue militar estadounidense en el Caribe.
Maduro afirmó anteriormente contar con una «base poderosa» de 4.5 millones de milicianos distribuidos en «unidades comunales» y «bases populares de defensa» en miles de comunidades del país. Venezuela se coloca en el puesto 12 del mundo en cantidad de fuerzas paramilitares, superada por naciones como Bangladesh, India, Cuba y China, y a la par con Rusia e Irán.
Según la consultora Global Fire Power, 15.6 millones de venezolanos estarían teóricamente disponibles para integrar las fuerzas armadas, de los cuales 12.8 millones cumplirían con los requisitos para el servicio.
Capacidad de resistencia prolongada y amenaza de insurgencia
Geoff Ramsey, analista del centro de estudios The Atlantic Council, consideró que una de las mayores fortalezas de Venezuela radica en su potencial para transformarse en una insurgencia en caso de una intervención militar estadounidense. En su opinión, militares leales a Maduro, milicianos y grupos civiles conocidos como «colectivos» formarían una «constelación de actores armados» dispuestos a defender al régimen.
«Hay una posibilidad de que un ataque estadounidense en territorio venezolano pueda provocar un conflicto interno prolongado», señaló Ramsey. «Es la fortaleza que tiene Maduro en este momento: la narrativa de que Venezuela puede convertirse en otro Libia o un país donde la intervención militar extranjera ha contribuido al caos y a la violencia».
El analista no descartó que grupos armados como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidentes de las FARC pudieran sumarse a la defensa del gobierno venezolano si se produjera un enfrentamiento directo.
Equipamiento militar y cooperación con potencias aliadas
Gran parte del poderío aéreo y terrestre venezolano proviene de Rusia, considerado por Caracas como socio estratégico desde los gobiernos de Chávez y Maduro. A partir de 2005, Venezuela inició una serie de compras masivas de armamento ruso, entre ellas 100,000 fusiles AK-103, 24 cazas Su-30Mk2 y decenas de helicópteros Mi.
Además, la Aviación venezolana cuenta con 48 helicópteros y unos pocos F-16 estadounidenses en condiciones operativas. En septiembre, dos aviones de combate venezolanos sobrevolaron un buque estadounidense en el Caribe, maniobra que Washington calificó como «altamente provocadora».
Hasta 2021, Rusia y China eran los únicos proveedores de armas de Venezuela, según la ONG Control Ciudadano. En julio pasado, la Fuerza Armada venezolana informó haber lanzado un misil antibuque CM-90 de fabricación iraní.
Infraestructura terrestre, naval y defensa antiaérea
El inventario terrestre venezolano incluye 103 tanques de combate, entre ellos modelos rusos T-72B1. Además, se reportó que Rusia entregó 123 vehículos blindados BMP-3, así como vehículos de combate de infantería y unidades de recuperación. También se incorporaron 82 tanques AMX-30B y 4 recuperadores AMX-30D, adquiridos décadas atrás a Francia y modernizados por el Ejército venezolano.
Este año, el Ministerio de Defensa reportó la recuperación de 87 tanques ligeros FV101 Scorpion C90 de origen británico y 60 blindados estadounidenses Dragoon 300. Asimismo, se incluyen camiones tácticos chinos Beiben North Benz, vehículos Iveco/Fiat 4×4 tipo ambulancia y camionetas Toyota Hilux 4×4 militarizadas.
La Armada opera una fragata clase Mariscal Sucre de fabricación italiana, un submarino alemán tipo 209 y 9 buques patrulleros, según el IISS. Global Fire Power indica que Venezuela posee 25 patrulleros de costa afuera.
El sistema antiaéreo: fortaleza simbólica y operativa
Uno de los puntales de la defensa venezolana es su sistema antiaéreo. Maduro afirmó recientemente que el país cuenta con 5,000 misiles rusos Igla-S distribuidos en montañas, pueblos y ciudades. «Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder de los Igla-S y Venezuela tiene nada más y nada menos que 5.000 Igla-S», declaró el mandatario en un acto público junto a militares.
«Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder de los Igla-S y Venezuela tiene nada más y nada menos que 5.000 Igla-S»
Ramsey describió el sistema como avanzado «por lo menos en papel», aunque expresó dudas sobre el estado real de operatividad de estos sistemas. Consideró que, en caso de un conflicto, Estados Unidos atacaría primero las posiciones antiaéreas, así como objetivos militares y posibles campamentos de grupos armados.
«En cualquier caso, la posibilidad de ataques dentro del territorio venezolano representa la prueba más fuerte a la lealtad de las fuerzas venezolanas», concluyó.
