El Colectivo Humanidades acusó a la Universidad Veracruzana (UV) de incumplir acuerdos establecidos durante las negociaciones, luego de que instituciones universitarias anunciaron el regreso a clases en formato virtual a partir del 10 de noviembre. Consideran que esta medida rompe con los compromisos alcanzados días antes y afecta directamente su derecho a la protesta.
Desde el 16 de octubre, un grupo de estudiantes mantiene tomadas las instalaciones de la Ex-Unidad de Humanidades, en Xalapa, en paro indefinido. El movimiento surgió como respuesta a la falta de atención por parte de la institución ante las afectaciones provocadas por el Disturbio Tropical 90E en la región Poza Rica-Tuxpan. Aclararon que su movilización no está vinculada a otros colectivos ni a procesos políticos internos universitarios.
Incumplimiento de acuerdos y desconfianza en el proceso
El 5 de noviembre se firmó un acta de acuerdos entre representantes del colectivo y autoridades universitarias, donde se comprometieron a continuar con mesas de trabajo y a mantener suspendidas las actividades académicas mientras se analizaban las demandas. Entre los compromisos destacan el fortalecimiento de la cultura de prevención ante desastres naturales, la participación estudiantil en el Sistema Universitario Integral de Riesgos, la inclusión en consejos consultivos y la mejora de protocolos de protección civil.
Según el colectivo, el 6 de noviembre entregaron un nuevo cronograma solicitado por las autoridades, pero no obtuvieron respuesta. Al día siguiente, recibieron un oficio por correo firmado por el secretario académico que incluía puntos no acordados públicamente, como el reinicio de clases en línea.
«En ningún momento se había acordido reinicio de clases en línea»
, enfatizaron.
Interpretaron la decisión institucional como una represalia por la legitimidad de su protesta.
«Interpretamos esta decisión como una ruptura total de los nueve acuerdos establecidos con anterioridad»
, afirmaron durante una rueda de prensa. Denunciaron que, pese a su disposición constante al diálogo, las autoridades pospusieron, cancelaron o entorpecieron varias reuniones posteriores, dificultando el seguimiento a los acuerdos.
Posiciones encontradas y continuidad del paro
La UV justificó el regreso a clases virtuales argumentando la necesidad de «evitar la pérdida irreversible del periodo escolar en curso», cuyo cierre está programado para el 3 de diciembre. La medida busca proteger procesos académicos como acreditaciones, becas, titulación y movilidad estudiantil. Además, instruyó que todas las actividades de las facultades adscritas a la Unidad Académica de Humanidades —Antropología, Filosofía, Historia, Idiomas, Letras Españolas y Sociología— se realicen en línea mientras las instalaciones estén ocupadas.
El colectivo señaló que, tras los avances logrados, sí contemplaban liberar las instalaciones a partir del 11 de noviembre para iniciar un paro activo. Sin embargo, la decisión unilateral de la institución generó incertidumbre, confusión y decepción entre los estudiantes.
«Nos vemos en la obligación de alzar la voz para demostrar que la unión estudiantil debe ser respetada, no invalidada ni amedrentada por autoridades que dicen estar para la comunidad»
.
Hasta el 8 de noviembre, la toma de la Ex-Unidad de Humanidades permanece vigente, y el paro indefinido continúa sin fecha de conclusión. La UV reiteró su disposición al diálogo, afirmando que su prioridad es garantizar la continuidad académica y la seguridad de los procesos universitarios.
