Un estudio realizado por México Evalúa indica que los subsidios en las tarifas de electricidad en el país favorecen de manera desproporcionada a los hogares con mayores ingresos, a pesar de que también llegan a familias de escasos recursos.
Desigualdad en el impacto del subsidio
Para 2026, el gobierno federal destinará 87.8 mil millones de pesos para mantener los subsidios a la electricidad doméstica, monto idéntico al ejercido el año previo. No obstante, la investigación revela que el efecto real de este apoyo es asimétrico: los hogares del primer decil de ingresos pagaron un promedio de 453 pesos por trimestre en 2024, lo que implica un incremento del 11.7% frente a 2022. Este desembolso representó el 3.3% de sus ingresos totales.
En contraste, los hogares del decil más alto pagaron 1,918 pesos trimestrales, apenas un 1.5% más que en 2022, y solo destinaron el 0.8% de sus ingresos al servicio eléctrico. Aunque ambos grupos reciben subsidios, el esfuerzo económico relativo es mucho mayor para los más pobres.
Críticas a la política pública
México Evalúa enfatizó que la capacidad de pago desigual entre estratos hace que el subsidio actual carezca de progresividad. «El beneficio del subsidio no compensa las desigualdades en la capacidad de pago», advirtió el estudio. Expertos en finanzas públicas coinciden en que el programa es ineficiente y regresivo. Daniela Balbino, especialista en el tema, señaló que los subsidios eléctricos no son una herramienta eficaz para la protección social.
La Secretaría de Hacienda otorgó al programa una calificación baja en términos de diseño y eficacia. Carlos Flores, analista del sector energético, agregó que esta política desincentiva el ahorro de energía y presiona las finanzas del Estado.
«Propuso rediseñar el subsidio para hacerlo más equitativo, manteniendo el apoyo en los primeros bloques de consumo y reduciéndolo en niveles altos.»
