Interceptaciones de mensajes entre representantes del gobierno y agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han expuesto una coordinación directa para ejecutar arrestos en tribunales de inmigración, aprovechando audiencias que los migrantes creen rutinarias. Estas intervenciones ocurren tras la rápida desestimación de sus casos, lo que los vuelve susceptibles de deportación inmediata.
Cuando una audiencia se convierte en una emboscada
En una escena registrada en Nueva York, una abogada del gobierno envió un mensaje de texto a un agente de ICE mientras esperaba en una sala judicial: “No puedo con esto. Esto es una carga emocional nueva”. El agente respondió: “Lo entiendo. Espero que nos encontremos nuevamente en mejores circunstancias”.
Momentos después, un ciudadano cubano que residía en Estados Unidos desde hacía años ingresó al tribunal acompañado de su esposa, residente legal, y su hijo de siete meses, confiando en que asistía a una revisión administrativa. La abogada presentó una moción para desechar su solicitud de asilo, la cual fue aceptada por el juez. Al salir, fue rodeado por agentes federales vestidos de civil y arrestado, mientras su esposa gritaba en el pasillo. Cuatro minutos después, el agente escribió: “Lo tenemos”.
Operación en cadena en tribunales migratorios
Reporteros de The Associated Press monitorearon procesos en 21 ciudades y documentaron cómo, de forma sistemática, los casos son desestimados por decisiones del gobierno para facilitar detenciones inmediatas. Capturas de mensajes proporcionadas por un funcionario anónimo revelan que los procedimientos se asemejan a una línea de producción, transformando los tribunales en puntos de captura.
El sistema de inmigración enfrenta un retraso de casi 3.8 millones de casos, lo que ha generado retrasos extremos y ha afectado gravemente a familias. Para muchos, el acceso a un juicio justo se ha visto comprometido, según especialistas.
“Cuando los estadounidenses se imaginan un tribunal, tienen algunas expectativas fundamentales” de justicia, dignidad e imparcialidad, dijo Ashley Tabaddor, exjueza de inmigración en Los Ángeles y expresidenta de la National Association of Immigration Judges.
“Eso es lo que define a un tribunal —no una sala con un estrado o una persona con toga”, agregó. “Pero lo que tenemos aquí es una visión completamente opuesta”.
Política migratoria bajo la administración Trump
En los últimos nueve meses, la administración de Donald Trump ha despedido a cerca de 90 jueces de inmigración considerados “demasiado permisivos”, instruyó a agentes para esposar migrantes en audiencias cerradas y emitió memorandos que obligan a los jueces a seguir directrices políticas. A diferencia de los tribunales federales, donde los jueces tienen autonomía, los tribunales de inmigración dependen del Departamento de Justicia, que puede removerlos sin mayor obstáculo.
Nueve funcionarios actuales, que hablaron bajo anonimato por temor a represalias, expresaron inquietud por la criminalización de personas que acuden cumpliendo con sus obligaciones legales.
“Como abogado del gobierno, mi deber es hacer cumplir la ley y proteger el interés público —no asegurar la deportación o detención de forma predeterminada”, escribió un abogado del gobierno a la Asociación Estadounidense de Abogados en busca de orientación profesional.
Selección de casos para deportación inmediata
Agentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) identifican con anticipación qué casos pueden ser desestimados, anotándolos en hojas de cálculo. El ICE revisa estas listas y define a quiénes detendrá si se aprueba la desestimación. Durante las audiencias, los abogados del DHS envían actualizaciones en tiempo real a los agentes apostados fuera del salón.
“¿El de la camisa negra? Avísame si el juez desestimó (el caso)”, escribió un agente del ICE durante una audiencia, evidenciando la coordinación operativa.
Según un análisis del Cato Institute, la mayoría de los detenidos son hombres sin representación legal, sin antecedentes penales y que ingresaron solos, desmintiendo las afirmaciones del presidente Trump de que su política se enfoca en “lo peor de lo peor”.
