Un cambio significativo en la circulación atmosférica está generando alerta entre especialistas, quienes prevén una entrada masiva de aire gélido y un aumento en las nevadas a partir de finales de noviembre en Estados Unidos. El fenómeno se vincula con una alteración del vórtice polar, sistema de vientos que normalmente retiene el frío extremo en las zonas polares, cuyo debilitamiento permitiría que masas de aire ártico se desplacen hacia latitudes más bajas.
Primeros frentes fríos tras el Día de Acción de Gracias
Los pronósticos indican que el descenso térmico iniciará en el Medio Oeste y las regiones de los Grandes Lagos poco después del Día de Acción de Gracias. Aunque el evento inmediato no representará una irrupción ártica de gran escala, meteorólogos lo consideran un presagio de condiciones más severas. Ryan Maue, experto de Weather Trader, declaró a USA Today:
«solo un aperitivo antes de que el pavo entero aparezca en la segunda semana de diciembre»
, anticipando un episodio más intenso para el próximo mes.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) pronostica temperaturas por debajo de lo habitual en áreas del centro y norte del país, incluyendo el noroeste del Pacífico, las Grandes Llanuras, partes de Texas y regiones interiores del Atlántico Medio. Este patrón frío podría consolidarse entre el 26 y el 30 de noviembre, extendiéndose posteriormente hacia la costa noreste en las primeras semanas de diciembre.
Tipos de alteraciones del vórtice polar
Los científicos explican que el vórtice polar se compone de corrientes de viento en la troposfera y la estratosfera, las cuales confinan el aire frío sobre los polos. Cuando estas corrientes se debilitan o distorsionan, el frío puede escapar hacia el sur. Judah Cohen, climatólogo del MIT y director de pronósticos estacionales en Atmospheric and Environmental Research (AER), indicó que el evento previsto no corresponde a un «calentamiento súbito estratosférico» típico, sino a un «vórtice polar estirado».
«Este tipo de alteraciones tienden a generar episodios de frío intenso, aunque de corta duración»
, afirmó Cohen a USA Today.
A diferencia de los eventos de calentamiento súbito estratosférico (SSW), que pueden influir en el clima hasta por dos meses, las perturbaciones por estiramiento del vórtice suelen tener impacto durante varias semanas. Amy Butler, meteoróloga de la NOAA, señaló a ABC News que los SSW ocurren aproximadamente una vez cada dos inviernos, y solo se han registrado uno o dos eventos de gran magnitud a finales de noviembre desde 1958.
Factores climáticos adicionales
El comportamiento del vórtice polar no es el único factor que influye en el clima invernal de Norteamérica. Jason Furtado, profesor asociado de meteorología en la Universidad de Oklahoma, explicó a ABC News que la presencia de una fase débil de La Niña y otros patrones en el Pacífico también contribuyen a un escenario invernal más frío de lo normal. Estos fenómenos combinados aumentan la probabilidad de un diciembre con temperaturas por debajo del promedio.
El antecedente más reciente de un vórtice polar estirado con impacto severo fue en diciembre de 2022, cuando una tormenta invernal devastadora azotó Buffalo, Nueva York, provocando múltiples fallecimientos y récords de acumulación de nieve. Cohen recordó que, aunque poco frecuentes, estos eventos pueden desatar olas de frío extremo y nevadas excepcionales en el este de Estados Unidos y Canadá.
