Ophély Mézino, representante de Guadalupe y ex primera finalista de Miss Mundo, ha levantado la voz contra la organización de Miss Universo y su presidente, Raúl Rocha Cantú, tras las recientes declaraciones que justificaron la eliminación de Olivia Yacé, Miss Costa de Marfil, por limitaciones relacionadas con su pasaporte.
La modelo del Caribe no midió palabras al calificar como racista la explicación ofrecida por la dirección del concurso, argumentando que se utiliza la participación de mujeres afrodescendientes como un recurso simbólico sin otorgarles oportunidades reales de triunfo. Su postura ha resonado fuertemente en redes sociales y dentro de la comunidad internacional de certámenes de belleza.
Acusaciones de exclusión disfrazada de inclusión
Mézino cuestionó la legitimidad del certamen al preguntarse si los países con menor poder diplomático son admitidos con la plena conciencia de que no podrán ganar.
¿Las dejaste competir sabiendo que nunca ganarían? ¿Intentas buscar una excusa racista para no elegir a alguien altamente calificada para este trabajo?
, expresó.
En sus declaraciones públicas, también señaló que la organización se beneficia económicamente de naciones pequeñas al aceptar sus inscripciones, pese a imponer barreras insalvables.
Le robas el dinero a territorios pequeños. Admiro muchísimo a las chicas, a las familias y a los representantes que pusieron tanta energía en su institución. ¿Cómo pueden faltarle el respeto a esos países de esa manera?
Críticas a una justificación cínica
El argumento de Rocha Cantú, basado en los supuestos impedimentos logísticos que presenta el pasaporte de Costa de Marfil, fue tachado por Mézino de excusa racista.
Acusas racismo y discriminación con una excusa racista, es genial. ¿Cómo pueden faltarle el respeto a esos países de esa manera?
, escribió en sus redes sociales.
Este comentario ha intensificado el debate global sobre los criterios de elegibilidad en Miss Universo, especialmente en lo concerniente a la representación de naciones africanas y del Caribe. La reacción de Mézino se suma a la creciente ola de críticas que llevó a Olivia Yacé a renunciar a su título regional, evidenciando una crisis de legitimidad en el certamen.
