En un acto que combina tradición, simbolismo y tono festivo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó la ceremonia anual del indulto presidencial a los pavos con motivo del Día de Acción de Gracias. Durante el evento, fueron perdonadas dos aves procedentes de Carolina del Norte, bautizadas como «Gobble» y «Waddle», evitando así su destino habitual en las mesas de la celebración.
Un perdón simbólico con larga tradición
Las aves, que superaban las 50 libras de peso, pasaron la noche previa al evento en un hotel de lujo en Washington, en línea con los rituales establecidos. Esta costumbre, consolidada desde 1989, consiste en que cada mandatario perdone a uno o más pavos antes de la festividad. Aunque el acto carece de trascendencia legal real, se ha convertido en un momento altamente mediático y recurrente en el calendario político y cultural del país.
Tras recibir el indulto, los pavos suelen ser trasladados a granjas o instituciones agrícolas, donde pasan el resto de sus días bajo condiciones controladas y libres de peligro. En este caso, Gobble y Waddle iniciarán una vida alejada del consumo, en lo que se considera una especie de jubilación anticipada.
Entre el humor y el mensaje político
Durante su intervención, Trump calificó a los animales como «afortunados» y declaró: «nadie lastimará a este hermoso ave«. Aunque el tono predominante fue el humor, el presidente aprovechó la alta visibilidad del evento para incluir comentarios dirigidos a figuras de la oposición, entrelazando la tradición con su narrativa política habitual.
«nadie lastimará a este hermoso ave»
Este enfoque permitió al mandatario reforzar temas centrales de su gobierno, transformando un ritual aparentemente inocuo en una plataforma de proyección mediática y política, práctica que ha repetido en ocasiones anteriores.
Contraste con el uso del poder ejecutivo
Con estas dos conmutaciones, Trump suma más de 1,600 indultos otorgados durante su segundo mandato. Entre ellos se incluyen aliados cercanos, personalidades con procesos judiciales públicos y casos que han generado controversia. Si bien el perdón al pavo es visto como un gesto festivo y pintoresco, contrasta con las críticas sobre el uso extensivo del indulto presidencial en asuntos de mayor gravedad.
La ceremonia, cargada de folklore y protocolo, sigue siendo una de las más icónicas de la Casa Blanca. En su edición 2025, no solo marcó el inicio simbólico de la temporada de agradecimiento, sino que también reflejó el clima político imperante, donde hasta un acto tradicional puede convertirse en un escenario de mensaje estratégico.
