Lo que hoy es un coloso del entretenimiento en streaming comenzó como una idea innovadora en plena era de los DVD. En 1997, en California, Reed Hastings, exejecutivo de software, y Marc Randolph, empresario y consultor de tecnologías, fundaron una empresa con un enfoque diferente: alquilar películas por correo sin cargos por retraso. Inspirados en la experiencia personal de Hastings con multas por devolución tardía de videos, diseñaron un modelo que permitía a los usuarios conservar las copias el tiempo que desearan.
El nacimiento de un modelo disruptivo
En 1998, Netflix inició operaciones formales ofreciendo a sus clientes la posibilidad de elegir títulos de cine y televisión desde una plataforma digital y recibirlos en casa por correo postal. Un año después, en 1999, la compañía lanzó su revolucionario plan de suscripción, que eliminaba por completo las fechas de entrega y las penalizaciones. Este cambio marcó un antes y un después, impulsando un crecimiento acelerado.
Para 2002, la empresa logró cotizar sus acciones en la bolsa de valores, lo que le permitió alcanzar en cuestión de meses el millón de suscriptores, consolidando su viabilidad como servicio de entretenimiento del futuro.
El salto al streaming y la expansión global
Aprovechando su experiencia en distribución por suscripción, en 2007 Netflix dio un giro estratégico: comenzó a ofrecer contenido por transmisión en línea. Esto permitió a los usuarios ver películas y series directamente en sus computadoras, sin necesidad de soportes físicos. La apuesta dio resultados: en 2009 superó los 10 millones de usuarios en Estados Unidos y Canadá.
La plataforma amplió rápidamente su alcance técnico, haciendo posible el acceso desde dispositivos como smartphones, tablets, consolas de videojuegos y reproductores inteligentes para televisión. Esta versatilidad fue clave para su expansión internacional, que se concretó en 2011 con su llegada a Latinoamérica, el Caribe, Reino Unido, Irlanda y partes de Europa.
De distribuidor a creador de contenidos
Con el tiempo, Netflix dejó de depender únicamente de licencias de terceros y comenzó a producir su propio contenido. Series como Stranger Things y películas como Alerta Roja se convirtieron en éxitos masivos, posicionando a la empresa como una potencia creativa. En 2025, K-Pop Demon Hunters se erigió como la producción más vista en la historia de la plataforma, mientras que su canción original Golden escaló hasta convertirse en una de las más escuchadas del mundo.
Además, la compañía amplió su oferta con videojuegos móviles incluidos en la suscripción, reforzando su modelo de entretenimiento integral.
La compra que redefine la industria
En un movimiento histórico, Netflix anunció la adquisición de Warner por 82 mil millones de dólares. Si las autoridades reguladoras aprueban la operación, el gigante del streaming pasará a controlar un catálogo monumental: incluye franquicias cinematográficas y televisivas como Game of Thrones, el universo de DC, Harry Potter y todo el contenido original de HBO, además de los estudios de videojuegos pertenecientes a la división de gaming de Warner.
«Pasó de ser pionero en los servicios multimedia de video a prácticamente dominar las suscripciones de streaming. Y ahora con mucho más licencias, el futuro de Netflix pinta para seguir creciendo y moldeando la industria, no solo de la TV sino incluso del cine.»
