La celebración anual en honor a la Virgen de la Asunción en el barrio de San Sebastián, en Mérida, ha sido declarada Patrimonio Cultural Intangible del Estado de Yucatán, un reconocimiento que refuerza la identidad comunitaria y el arraigo religioso de sus habitantes.
Un logro comunitario con tradición centenaria
El presbítero Lorenzo Mex Jiménez, párroco de la comunidad, destacó que esta distinción fue promovida no por instancias eclesiásticas superiores, sino por los propios integrantes de los gremios que participan en la festividad cada año.
«Ya se ha oficializado este reconocimiento por los legisladores, el cual recoge el sentir de nuestro pueblo ante la contundencia de las tradiciones, pues algunos gremios tienen más de cien años de existencia»
, afirmó.
La aprobación del Congreso del Estado fue unánime y se concretó el 4 de diciembre del año pasado, marcando un hito para la comunidad local.
Identidad y continuidad a través de la fe
El sacerdote subrayó que la vigencia de esta tradición radica en la sencillez del pueblo y en el profundo sentido de pertenencia que han mantenido a lo largo del tiempo.
«Es muy notable que San Sebastián tenga un rostro que no tiene otra comunidad, debido a la influencia de esa religiosidad en torno a la devoción a la Santísima Virgen de María en su Asunción a los Cielos»
, expresó.
Señaló también que la labor pastoral, especialmente la de los Misioneros de Maryknoll, que han estado en la comunidad por más de cincuenta años, ha sido clave para fortalecer la fe popular, expresada en los gremios, cantos, estandartes y manifestaciones pirotécnicas.
Expansión y participación generacional
La festividad central se realiza cada 15 de agosto, aunque la participación creciente de los gremios ha extendido las actividades a nueve días. Hasta hace dos años, sólo existía un grupo dedicado a San Sebastián, pero la respuesta comunitaria permitió formar ahora un total de nueve agrupaciones.
«Esperemos que permanezcan, porque ayudan mucho a vivir la fe»
, comentó el párroco.
La tradición también ha influido en otras localidades, como Ticul, donde se mantienen gremios similares con gran esplendor, aunque sus celebraciones ocurren en septiembre y octubre.
Un barrio con vida comunitaria activa
San Sebastián fue descrito como un entorno vivo, festivo y altamente participativo, donde la transmisión de las costumbres de generación en generación asegura la continuidad de sus tradiciones. Esta dinámica, afirmó Mex Jiménez, no sólo fortalece la parroquia, sino que define la esencia misma del barrio.
