Un repunte alarmante en los ataques contra casas y negocios en Sinaloa ha sido identificado como una táctica deliberada de control territorial entre facciones rivales del Cártel de Sinaloa. Hasta el momento, se han contabilizado 159 inmuebles afectados, ya sea por balaceras, actos de vandalismo o incendios intencionados.
Escalada de violencia en Culiacán y Mazatlán
Los hechos se han concentrado principalmente en Culiacán y Mazatlán, donde en solo la primera semana de diciembre nueve viviendas, un motel y un expendio de cerveza fueron atacados con disparos y fuego. Este miércoles, dos casas en la colonia Servidor Público de Culiacán fueron baleadas, aunque no se reportaron heridos. En contraste, el domingo 7 de diciembre, un matrimonio murió calcinado en su vivienda en Villa Unión, Mazatlán, tras ser incendiada por sujetos armados.
Las víctimas fueron identificadas como Vicente, contratista de jornaleros agrícolas, y su esposa Daniela. Ambos fallecieron por inhalación de humo mientras intentaban refugiarse en el baño. Vecinos y trabajadores del campo tuvieron que intervenir para contener el fuego, denunciando retrasos en la llegada de los servicios de emergencia.
Tácticas de intimidación sin búsqueda de víctimas
«La impresión que se tiene sobre esta nueva modalidad delictiva es que no se busca causar muertes, sino enviar un mensaje a los dueños de las casas de que ya no están seguros en ellas y es preferible que abandonen la ciudad»
, afirmó el investigador universitario Isaac Tomas Guevara Martínez, fundador del Laboratorio de Estudios Psicosociales de la Violencia de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Según especialistas, la intención no es tanto eliminar a civiles, sino marcar territorio y desalojar espacios que podrían servir como refugios a grupos opositores. Se presume que una de las facciones, ya sea Los Chapitos o Los Mayos, busca demostrar dominio sobre zonas específicas, forzando la salida de población y rivales.
Zonas afectadas y ausencia de denuncias
Los inmuebles atacados se localizan en sectores como Alturas del Sur, Colinas de San Miguel, Montebello, Sector Santa Fe, y colonias Miguel Hidalgo y Miguel Alemán. También se han registrado incidentes en poblados rurales cercanos a Culiacán, como Imala, El Diez y el Tomo.
A pesar de los daños, las autoridades reportan que los propietarios evitan presentar denuncias. Yeraldine Bonilla Valverde, secretaria general de Gobierno de Sinaloa, indicó que no hay evidencia de cobro de piso ni amenazas directas a empresarios. Claudia Zulema Sánchez Kondo, fiscal general del estado, señaló que la Fiscalía investiga cada caso, aunque aún no se tienen datos claros sobre el silencio de las víctimas.
Investigaciones y posibles omisiones
La fiscal adelantó que si se comprueba negligencia de la Policía Municipal de Mazatlán en la atención oportuna de los reportes al C-4, se actuará contra los responsables. Jaime Othoniel Barrón Valdez, secretario de Seguridad Pública de Mazatlán, afirmó estar abierto a cualquier investigación. Hasta ahora, no hay detenidos.
En total, tres personas han muerto y dos mujeres han resultado heridas en tres eventos distintos relacionados con estos ataques. Expertos como el ombudsman Óscar Loza Ochoa advierten que la estrategia busca sembrar miedo y desestabilizar a la población, sin vislumbrar una disminución de la violencia para 2026.
