En un contexto marcado por la inquietud ciudadana, habitantes de la calle 10 en la colonia Cuauhtémoc llevaron a cabo su ceremonia anual en honor a la Virgen de Guadalupe, una tradición que persiste a pesar del deterioro en las condiciones de seguridad de la zona.
Desde principios de diciembre, la familia Nogueda H.Luz embelleció con flores naturales el altar dedicado a la venerada imagen, cumpliendo así con un rito que mantienen desde hace más de una década y media. Aunque en años pasados el festejo reunía a numerosas familias y se prolongaba hasta el amanecer, en esta ocasión el ambiente fue más reservado y la asistencia, reducida.
Tradición que resiste el miedo
La celebración de este año reflejó una clara contención en actividades lúdicas: los toritos y juegos inflables estuvieron presentes, pero en menor escala. No hubo luchas ni feria de atracciones mecánicas, como solía ocurrir. Tampoco se extendió la fiesta más allá de cierta hora, debido al temor generalizado por actos violentos registrados recientemente en la comunidad.
Pese a ello, quienes organizaron el evento afirmaron que no permitirían que el temor opacara su devoción.
«Para nosotros, la fe y el agradecimiento son más fuertes que el temor»
, declararon. La familia reiteró su compromiso de continuar con la conmemoración cada 12 de diciembre, en agradecimiento por los favores que atribuyen a la Morenita del Tepeyac.
Un acto de fe y precaución
La velada incluyó elementos religiosos centrales: los asistentes entonaron alabanzas a la Virgen y rezaron un rosario, manteniendo vivo el componente espiritual de la tradición. También compartieron pozole, botana y refrescos, aunque en cantidades más modestas que en otras temporadas.
Vecinos que asistieron lo hicieron con precaución, algunos solo por un corto tiempo. Aun así, valoraron que se mantuviera la celebración. La ausencia de multitudes y el bajo perfil del evento evidencian cómo la inseguridad ha transformado las formas de expresión comunitaria, especialmente aquellas ligadas a la fe popular.
Quienes organizan el homenaje confían en que, en el futuro, puedan recuperar el esplendor que caracterizaba a las festividades en la calle 10, cuando las calles se llenaban de alegría sin que el miedo marcara los tiempos de la devoción.
