Lizette Farah, progenitora de Paulette Gebara, presentó una demanda civil contra Netflix y la productora Dinamo, acusándolas de provocar daño moral, uso inapropiado de su nombre e imagen, así como de revictimizarla mediante la serie titulada «Historia de un crimen: La búsqueda».
Reclamos por impacto psicológico y profesional
La acción legal contempla la posibilidad de exigir hasta el 40 por ciento de los ingresos obtenidos por la producción, argumentando que esta reactivó uno de los casos más resonantes en la historia judicial de México, con efectos perjudiciales directos sobre la vida personal y laboral de Farah.
Según indicó su representante legal, José Manzo, la emisión del contenido audiovisual reignitó el escrutinio público sobre el caso, desencadenando acoso, aislamiento social, angustia por su integridad física y perjuicios económicos.
«A donde vaya, la reconocen y el tema vuelve a salir. Se le han caído negocios y su vida profesional se ha visto afectada»
, detalló.
Pérdida de privacidad y exposición forzada
Uno de los aspectos centrales de la denuncia radica en la representación del personaje basado en Lizette Farah, interpretado por Verónica Bravo, el cual —según su defensa— perpetúa una percepción de culpabilidad y desconfianza en su contra. Además, se señala que la serie utiliza imágenes auténticas de la madre al término del programa y recrea con precisión ambientes privados, como el cuarto de Paulette, a partir de fotografías contenidas en el expediente judicial.
Manzo aseguró que la exposición mediática derivada de la serie ha intensificado los riesgos para su cliente.
«Existe el miedo de que alguien quiera convertirse en un vengador anónimo»
, advirtió, al describir un contexto de inseguridad constante y actos de hostigamiento en lugares públicos.
