La jornada treinta de la Serie A italiana culminó con un encuentro igualado a un tanto entre la Fiorentina y el Inter de Milán, marcado por decisiones arbitrales que generaron reacciones intensas en ambas bancas.
Polémica desde el inicio
Los visitantes se pusieron en ventaja durante el primer minuto de juego gracias a una anotación de Pio Esposito. Sin embargo, la acción previa al gol, un saque de banda ejecutado por Denzel Dumfries, desató las quejas del estratega local Paolo Vanoli, quien sostenía que el jugador había puesto el balón en juego con ambos pies dentro del terreno.
«¡Está dentro! ¡Está dentro, oh!»
Vanoli dirigió su reclamo al árbitro Colombo, insistiendo en la infracción. Las imágenes televisivas mostraron que las puntas de los zapatos de Dumfries estaban sobre la línea, pero la regla solo considera falta si los pies están completamente dentro del campo.
Acción anulada y más reclamaciones
Poco después, el Inter creyó haber ampliado la ventaja con un remate desviado de Nicolò Barella, pero el juez de línea invalidó la jugada por una posición adelantada previa. Tanto Barella como Esposito cuestionaron la decisión, aunque las repeticiones confirmaron que el centrocampista nerazzurro era quien se encontraba en fuera de juego.
Minutos más tarde, una posible mano de Marin Pongracic dentro del área local provocó nuevos reclamos del equipo milanés. Barella apeló directamente al árbitro principal.
«¡Es mano, Colombo!»
Mientras, desde el banco, el técnico interista Aleksandar Kolarov consultó al cuarto árbitro y luego a su asistente Angelo Palombo, buscando una revisión que no se produjo.
Dinámica del partido y reacciones
A pesar del arranque favorable, el Inter perdió intensidad y permitió que la Fiorentina tomara la iniciativa y generara oportunidades. Kolarov, desde la banda, instaba constantemente a sus jugadores a incrementar la presión sobre sus rivales y a mejorar su posicionamiento.
En la segunda mitad, el dominio local continuó, lo que llevó a los asistentes técnicos del Inter a advertir sobre la necesidad de que sus delanteros retrocedieran para ayudar en la recuperación del balón.
«¡Koki, los delanteros tienen que volver! No pueden, no deben quedarse quietos»
El equilibrio finalmente llegó con un gol de empate anotado por Cher Ndour. La reacción en el banco visitante fue de evidente frustración, con gestos de desazón de los jugadores y un acto de irritación de Kolarov, quien pateó una botella de agua antes de animar a su equipo para buscar una victoria que no llegó.
Final de suspense
La última oportunidad clara para el Inter se presentó en el minuto 95, cuando el guardameta David De Gea realizó una destacada intervención ante un remate de Esposito, asegurando así el punto para su equipo y celebrando con euforia el resultado final.
