El bloqueo del vital corredor marítimo del Estrecho de Ormuz ha escalado de un riesgo hipotético a una crisis con efectos directos en el sistema energético global, según un análisis especializado. Este canal es crucial para el transporte de petróleo que abastece al planeta, y su interrupción ha alterado flujos, rutas comerciales y la operación de refinerías.
Colapso en las exportaciones y rutas paralizadas
Homayoun Falakshahi, experto en logística energética de la firma Kpler, detalló en una entrevista la magnitud del bloqueo y sus primeras repercusiones. Explicó que la drástica reducción en las exportaciones de crudo no iraní desde la región ha forzado a grandes consumidores asiáticos, como China e India, a recalcular sus importaciones y reducir su actividad de refinación.
Falakshahi señaló que antes del conflicto, el flujo diario promedio desde el Golfo Pérsico era de unos 16 millones de barriles. En el mes de marzo, la cifra de crudo no iraní que ha logrado salir es prácticamente nula, con apenas un par de cargamentos sauditas como excepción. El tráfico marítimo, que antes registraba entre 80 y 100 barcos diarios, se ha desplomado a uno o dos embarcaciones al día, en su mayoría tanqueros iraníes.
Barcos atrapados y alternativas insuficientes
Un total de 102 tanqueros han quedado atrapados dentro del Golfo Pérsico desde el inicio de las hostilidades, muchos de ellos ya cargados con petróleo. Otros se han dirigido a terminales iraníes para cargar. Las exportaciones desde el resto del Golfo están prácticamente detenidas.
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos intentan sortear el bloqueo mediante oleoductos alternativos. Arabia Saudita ha incrementado sus envíos por el Mar Rojo desde 800.000 a casi 3 millones de barriles diarios, con un potencial máximo estimado de 5 millones, aún por debajo de sus exportaciones previas de 7 millones. Los Emiratos han elevado su flujo por el puerto de Fujairah a 1,8 millones de barriles, alcanzando su capacidad máxima.
Impacto global y vulnerabilidades futuras
Países como Irak y Kuwait, sin infraestructura de oleoductos alternativos, están completamente bloqueados. Irak ha visto caer su producción en 3 millones de barriles diarios. A nivel regional, la pérdida de producción asciende a unos 8 millones de barriles diarios, y se estima que pronto llegue a 10 millones, lo que representa entre un 10% y un 12% del suministro mundial de petróleo.
El impacto se extiende a las refinerías, especialmente en Asia. China ha reducido su refinación en 550.000 barriles diarios (un 3,5% de su capacidad), mientras India ha recortado entre un 7% y un 8%. Las refinerías del Atlántico, en Estados Unidos y Europa, operan a mayor capacidad para compensar la falta de productos derivados.
Consecuencias más allá de la energía
Falakshahi advirtió que la disrupción afectará a otras materias primas. El gas natural licuado de Qatar, que representa el 20% de la oferta energética global, ya impacta los precios y genera competencia entre Asia y Europa por cargamentos de otros mercados. En cuanto a la seguridad alimentaria, si la situación se prolonga por tres semanas más, los precios globales de productos como el trigo y el maíz podrían dispararse masivamente.
Las rutas alternativas también son vulnerables. Falakshahi recordó que Irán ya atacó tanques de almacenamiento en el puerto de Fujairah la semana pasada, afectando dos de sus tres puntos de carga. Las plantas de bombeo y las terminales portuarias son blancos potenciales.
Escenarios catastróficos y déficit energético
Para dimensionar el déficit, antes del bloqueo se movían 16 millones de barriles diarios. Actualmente, entre las exportaciones iraníes y las rutas alternativas, solo se mueven 3,3 millones. Incluso en el mejor escenario, con el oleoducto saudita a su máxima capacidad, el mercado mundial enfrentaría un faltante de 9 millones de barriles diarios.
Falakshahi describió el peor escenario posible: «Si los iraníes pierden su capacidad de exportar, ya no van a tener nada que perder y van a ir por toda la infraestructura energética que quede en pie en la región. Para el mercado del petróleo, ese sería el escenario catastrófico. Ya estamos en una situación muy mala, pero como siempre digo: esto siempre puede empeorar hasta que toque fondo».
