Jóvenes estudiantes de la Escuela de Seguridad Pública y Ciencias Forenses de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo realizaron su servicio social en la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos y Libertad de Expresión, una experiencia que les permitió vincular su formación académica con la práctica institucional y comprender la función pública desde una perspectiva más humana.
Una experiencia transformadora
Los prestadores de servicio social Sergio Calixto Vidal, Daniel Alberto Rojas y José Gustavo Zavala coincidieron en que su paso por la institución no fue solo un requisito académico, sino una oportunidad para entrar en contacto con una realidad compleja que difícilmente se aprehende desde las aulas. Durante su estancia, tuvieron la posibilidad de acercarse a los procesos de la Fiscalía y, sobre todo, de conocer las historias, problemáticas y necesidades de la población, comprendiendo que detrás de cada expediente hay una persona y una demanda de justicia.
Me llena de emoción que en esta Fiscalía Especializada podamos formar jóvenes libres, autónomos, que saben tomar decisiones éticas, comprometidos y generosos. Gracias Bety, Adrián y Fausto por estar cerca de ellos y formarlos, gracias, maestro Juan Luis por su interés en formar a las juventudes.
Aprendizaje en derechos humanos y políticas públicas
A través de esta experiencia, los estudiantes comenzaron a apropiarse de contenidos fundamentales en materia de derechos humanos, dignidad y servicio público, entendiendo que el ejercicio de la función institucional requiere no solo conocimientos técnicos, sino también sensibilidad, empatía y compromiso ético. Su formación se vio enriquecida con el conocimiento del Plan de Persecución del Delito 2025–2034, instrumento que orienta el actuar de la Fiscalía General del Estado, lo que les permitió comprender cómo las políticas públicas en materia de procuración de justicia incorporan elementos como la participación ciudadana, la prevención del delito y la centralidad de las víctimas.
El diálogo como herramienta clave
Uno de los aspectos más destacados por los jóvenes fue la importancia del diálogo como herramienta de construcción social. En su interacción con personal institucional y población usuaria, reconocieron que escuchar, orientar y acompañar son acciones clave para fortalecer la confianza en las instituciones. El servicio social les permitió desarrollar habilidades para el trato digno, el respeto a la diversidad y la atención con enfoque humanista.
Esta experiencia dejó en ellos la certeza de que la seguridad y la justicia no pueden construirse sin el reconocimiento pleno de la dignidad humana y que su ejercicio profesional implica una responsabilidad social que trasciende lo individual. Para estos estudiantes, su paso por la Fiscalía no termina con la conclusión de sus horas de servicio; representa el inicio de una visión distinta sobre su papel en la sociedad.
Formación de ciudadanos comprometidos
El servicio social se consolida así como un espacio formativo que no solo prepara a futuros profesionistas, sino que contribuye a formar ciudadanos conscientes, sensibles y comprometidos con su entorno. En tiempos donde se requiere reconstruir la confianza y fortalecer el tejido social, experiencias como esta evidencian que la formación de las nuevas generaciones pasa necesariamente por el contacto directo con la realidad y por el compromiso con valores como el respeto, la dignidad y los derechos humanos.
