Un informe reciente de la organización Global Rights Compliance revela que los trabajadores norcoreanos enviados a Rusia bajo un programa estatal enfrentan condiciones de trabajo forzado, con jornadas extenuantes de hasta 17 horas y confinamiento en obras de construcción.
Mecanismo sistemático de explotación
El documento, basado en 21 testimonios recopilados en tres ciudades rusas, identifica los 11 indicadores de trabajo forzado establecidos por la Organización Internacional del Trabajo, incluyendo servidumbre por deudas, restricción de movimiento y violencia física. Los pasaportes de los trabajadores son confiscados por funcionarios norcoreanos al llegar y prácticamente no tienen oportunidad de abandonar los recintos laborales.
Un ex empleado identificado como «RT» describió la ilusión inicial de poder ahorrar dinero para su familia, solo para descubrir que la mayor parte de su salario es retenido. Según Yeji Kim, asesora de la organización investigadora, cada trabajador debe pagar una cuota mensual obligatoria al Estado norcoreano, denominada gukga gyehoekbun.
Condiciones de vida degradantes
Un trabajador típico gana unos 800 dólares mensuales por hasta 420 horas de labor, pero entre 600 y 850 dólares son deducidos inmediatamente para cubrir la cuota estatal, más gastos de viaje y alojamiento colectivo, dejando un remanente de apenas 10 dólares. Si no cubre la cuota, la deuda se acumula para el siguiente mes, pudiendo extenderse por un año completo.
«Debes pagar pase lo que pase», relató RT a Fox News. «No hay negociación. Viniste a ganar y te vas con nada. Y si fallas demasiadas veces, te mandan a casa. Pero volver a casa no significa alivio: significa listas negras, interrogatorios y, a veces, que tu familia pague las consecuencias.»
Las salidas del lugar de trabajo son escasas, ocurriendo pocas veces al año y siempre en grupo, con recuento de cabezas y hora fija de regreso. Se documentaron episodios de violencia física, incluyendo un caso donde un trabajador fue golpeado con tanta brutalidad que no pudo trabajar durante dos semanas.
Impacto económico y alianza estratégica
El programa genera aproximadamente 500 millones de dólares anuales para el régimen norcoreano, según estimaciones del Panel de Expertos de la ONU citadas en el informe. Estos fondos financian a la élite política, sostienen redes de lealtad interna y contribuyen al desarrollo militar, incluido el programa nuclear.
Se estima que unos 100.000 trabajadores norcoreanos han sido enviados al exterior bajo este esquema. Las empresas rusas los emplean ocultando deliberadamente su identidad, por lo que los propios trabajadores desconocen para quién laboran.
La presencia continuada de estos trabajadores en Rusia constituye una potencial violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que exigen su repatriación. Este programa se enmarca en una alianza cada vez más estrecha entre Pyongyang y Moscú, reforzada por un acuerdo militar firmado en junio de 2024 que compromete a ambos países a prestarse asistencia «sin demora» en caso de ataque.
Testimonio final
RT, quien logró escapar del sistema, expresó su obligación de hablar. «Somos personas igual que ustedes, pero trabajamos como animales», declaró. «Ahora mismo, hoy, hay hombres en obras de construcción en Rusia trabajando 16 horas al día, durmiendo en contenedores, sin ganar nada, sin poder llamar a casa y sin manera de irse. Sus nombres no figuran en ningún informe. Nadie sabe que están ahí. Pero están.»
