Los mercados financieros globales reaccionaron con volatilidad este jueves luego de que el expresidente estadounidense Donald Trump anunciara desde la Casa Blanca que intensificaría los ataques contra Irán en las próximas semanas, generando incertidumbre sobre el fin del conflicto que ya cumple cinco semanas.
Alza en los energéticos
El barril de petróleo Brent, referencia internacional, alcanzó los 108 dólares, mostrando un incremento del 7% respecto a los 101.16 dólares del martes. En paralelo, el crudo West Texas Intermediate, índice estadounidense, se cotizó alrededor de 106 dólares, un 6% más alto que su precio previo de 100.12 dólares.
La preocupación de los inversionistas se centra en el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo entre Irán y Omán por donde transita una quinta parte del suministro mundial de crudo, cuya operación ha sido severamente afectada desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero.
Caída en las bolsas
Las principales bolsas de valores asiáticas, particularmente sensibles a las importaciones de energía, registraron pérdidas significativas. El índice Nikkei 225 de Japón retrocedió un 2.4%, mientras que el mercado surcoreano fue el más golpeado con una caída del 4.5%.
En Europa, el índice Stoxx 600 y el alemán DAX cayeron más del 1%, y el FTSE 100 británico descendió menos del 1%. Los futuros del S&P 500 anticipaban una baja del 1.3% al reanudarse las operaciones en Wall Street.
Impacto en los consumidores
El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos llegó a 4.08 dólares por galón, un aumento del 37% desde el inicio del conflicto, según datos de la asociación automovilística AAA. El costo del diésel escaló aún más rápido, ubicándose en 5.51 dólares, lo que representa un incremento del 47% en el mismo periodo.
Advertencias sobre un conflicto prolongado
Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, afirmó en redes sociales que la «trastorno a corto plazo de los mercados energéticos es temporal». Sin embargo, analistas del sector advierten que las consecuencias, especialmente para las economías asiáticas dependientes de las importaciones, podrían extenderse más allá del cese de las acciones militares.
Un informe de Oxford Economics señaló que el enfrentamiento ya ha creado un déficit del 10% entre la oferta y la demanda global de petróleo. El documento alertó que una guerra prolongada que restrinja aún más los suministros energéticos forzaría a los países a modificar sus patrones de consumo y producción, incrementando el uso de carbón y generando disrupciones en las cadenas de suministro de economías emergentes.
“Cuanto más dure la interrupción, más se desplazará el ajuste hacia el racionamiento, el resultado económicamente más destructivo”, decía el informe.
La crisis energética resultante amenaza con elevar el costo de vida en naciones desarrolladas y limitar el acceso a electricidad y combustibles en regiones vulnerables.
