Un hábito común como humedecer los labios con la lengua o morderlos los perjudica seriamente, según advierte el doctor José Diego Chamorro, especialista en medicina estética. El experto señala que la saliva elimina la poca hidratación natural y deteriora la barrera protectora de la piel.
Efectos negativos de un hábito inconsciente
Chamorro explica que las enzimas digestivas presentes en la saliva causan una irritación constante. «Vamos a tener el labio más reseco, con más grietas y entraremos en un bucle muy difícil de romper, porque vamos a seguir humedeciéndolo; cada vez estará más deshidratado y, por tanto, el labio estará peor», detalla el médico.
Para contrarrestar este ciclo, el especialista recomienda el uso de bálsamos labiales que incorporen ácido hialurónico. Este ingrediente, afirma, ayuda a hidratar y a fortalecer la barrera cutánea, protegiendo la piel de futuros daños.
Otros factores que agravan la sequedad
Además del contacto con la saliva, otros elementos pueden empeorar la condición de los labios. Entre ellos se encuentran el clima seco o frío, la exposición a la radiación ultravioleta y el consumo de ciertos medicamentos como los retinoides. Problemas como la respiración bucal, alergias, dermatitis atópica o deficiencias nutricionales también pueden favorecer la aparición de queilitis, que es la inflamación de los labios.
Productos recomendados para el cuidado
Los bálsamos labiales, conocidos coloquialmente como «cacao», están formulados con ingredientes activos como ceramidas, manteca de karité, dimeticona o ácido hialurónico. Expertos de Dermamurcia señalan que estos componentes no solo hidratan, sino que refuerzan la barrera cutánea y alivian la sequedad.
Aunque la vaselina no hidrata directamente, su capacidad para formar una barrera oclusiva la convierte en un buen protector contra la pérdida de agua. Se aconseja evitar productos que contengan sustancias potencialmente irritantes como mentol, alcanfor o propóleos.
Consejos prácticos para la protección
Para una protección solar adecuada, se sugieren bálsamos con factor de protección SPF 30 o superior, preferentemente con filtros físicos como óxido de titanio u óxido de zinc. El uso correcto implica aplicar el producto varias veces al día, especialmente antes de dormir, y proteger los labios antes de usar otros cosméticos faciales.
Mantener una hidratación interna adecuada y abandonar los hábitos que dañan la barrera natural son claves para tener labios suaves y saludables, concluye la información.
