La próxima visita del presidente estadounidense Donald Trump a China esta semana enfrenta posibles complicaciones debido a las tensiones comerciales históricas y los vínculos económicos de Beijing con Irán, factores que podrían enfriar el ambiente a pesar de los elogios mutuos entre ambos mandatarios.
Expectativas reducidas y boato limitado
Analistas anticipan que la recepción en Beijing no tendrá la misma grandiosidad de la visita de Estado-plus de 2017, donde se desplegaron bandas musicales, desfiles militares y una cena privada en la Ciudad Prohibida. Trump permanecerá solo partes de tres días en el país, mostrando su conocida aversión a los viajes prolongados lejos de sus propiedades.
«Incluso antes de toda esta conflagración con Irán, no iban a hacer una visita de Estado-plus como la última vez, simplemente porque las cosas están tensas», declaró Jonathan Czin, exdirector para China en el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Biden.
Relación personal y cálculos estratégicos
Aunque Trump ha expresado en redes sociales que espera un «gran abrazo» de Xi Jinping y lleva años elogiándolo como un competidor digno de respeto, la dinámica ha cambiado. Ali Wyne, de Crisis Group, señaló que ahora Xi tiene una «mejor comprensión» de Trump y reconoce a China como un rival casi equivalente, lo que altera la función del boato diplomático.
Czin pronosticó que China podría ofrecer pocos avances concretos en comercio, esperando las elecciones de medio término en Estados Unidos para ganar influencia. Mientras, el Partido Republicano busca mantener el control del Congreso pese al descontento popular con las políticas económicas y la postura hacia Irán.
Agenda de encuentros y fricción comercial
Trump y Xi podrían reunirse hasta cuatro veces en los próximos ocho meses, incluyendo una visita de Xi a la Casa Blanca y posibles cumbres en Shenzhen y Florida. Sin embargo, la reticencia de ambos líderes a viajar podría afectar algunos de estos planes.
Las disputas comerciales siguen siendo un punto crítico. Los anuncios de acuerdos por 250.000 millones de dólares en 2017 y 200.000 millones en 2020 nunca se materializaron completamente. Los recientes aranceles impuestos por Trump llevaron a China a reducir compras de soja estadounidense y controlar exportaciones de minerales estratégicos.
Posición oficial y proyección de resultados
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, afirmó que a Trump «le importan los resultados, no los símbolos», pero destacó la «gran relación» con Xi y anticipó que la cumbre será «significativa tanto en lo simbólico como en lo sustantivo». Agregó que Trump «no viaja a ningún lugar sin llevarse resultados a nuestro país».
Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, expresó esperar «una gran estabilidad en la relación», aunque sin dejar de buscar reducir el déficit comercial bilateral.
Contexto iraní y su impacto
El conflicto con Irán añade otra capa de complejidad. China, como principal comprador de petróleo iraní, utilizó su influencia para promover un frágil alto el fuego, aunque la guerra podría dañar su ya desacelerada economía. Una paz duradera facilitada por Beijing podría fortalecer su posición en las negociaciones comerciales con Washington.
Trump intentó sin éxito presionar a China para que interviniera en la reapertura del estrecho de Ormuz, bloqueado por fuerzas iraníes.
