El estado de Zacatecas enfrenta una grave crisis de salud pública debido al aumento en el consumo de drogas entre los jóvenes y la insuficiente capacidad del sistema de salud mental para atenderlos, lo que obliga a las familias a buscar ayuda en centros privados conocidos como ‘anexos’. La red pública de atención es limitada, con una severa escasez de especialistas y camas hospitalarias, según revelan datos oficiales.
Déficit en la infraestructura de salud
De las 319 unidades registradas para atender adicciones en la entidad, 308 corresponden a grupos de Alcohólicos Anónimos, mientras que la verdadera red médica se reduce a siete centros comunitarios, tres centros juveniles y dos centros integrales para diagnósticos ambulatorios. Para casos de urgencia o tratamiento residencial, el estado depende de un único Hospital de Salud Mental en Calera y de un solo establecimiento público residencial certificado, localizado en Jerez.
Marco Gerardo Pinedo Morales, jefe del Departamento de Salud Mental y Prevención de Adicciones, reconoció la falta de infraestructura: «Es cierto que no hay una basta infraestructura para hacer frente a este problema que es muy amplio, muy generalizado y con números también muy altos, lo que nosotros hacemos es acompañar a los establecimientos residenciales, anteriormente llamados anexos».
Epidemia con rostro joven y sustancias peligrosas
La epidemia afecta principalmente a personas jóvenes, con un 46.4 por ciento de los usuarios iniciando el consumo entre los 15 y 19 años. Aunque la marihuana es la droga de inicio más común (66.3%), el cristal o metanfetamina representa ya el 13.2% del primer contacto. Para 2023, las metanfetaminas fueron la sustancia de mayor impacto, causando el 30.8 por ciento de las urgencias hospitalarias. El perfil de quienes buscan tratamiento es mayoritariamente masculino, abarcando el 72.6 por ciento de los casos.
Pedro Rodríguez de la Torre, director de los Centros de Integración Juvenil en Zacatecas, alertó sobre la complejidad del problema: «Ahorita la infraestructura que tenemos en todo el país no es suficiente, tristemente los problemas de salud mental van creciendo principalmente en grupos etarios más jóvenes, ahorita sabemos por ejemplo que el consumo de drogas es meramente un problema que sea único en la persona, sino que lleva una patología dual».
Colapso en la atención especializada
El sistema de salud estatal cuenta con apenas 123 psicólogos. El Hospital Psiquiátrico en Calera, que atiende urgencias de los 58 municipios, opera con solo 15 psicólogos y dos psiquiatras. Esto coloca a Zacatecas con una tasa de 0.2 psiquiatras por cada 100 mil habitantes, muy por debajo del mínimo de cinco exigido por la Organización Mundial de la Salud.
Alejandra Hernández, consejera en adicciones del centro de rehabilitación Fuerza para Renacer, describió el drama del abandono familiar en estos contextos: «La gente cree que el problema es el adicto, no; la mayoría del tiempo es el sistema completo, entonces sacas al adicto del entorno, tienen que empezar a tratar al entorno completo. (…) A veces ya están tan enojados que llegan y nos los dejan abandonados (…) Pasan 3 meses, 6 meses, 9 meses y les hablas y ya ni siquiera te contestan el teléfono ?-oiga señora, no me lo abandone, venga a verlo: -no tengo dinero, así?».
Ante la falta de un centro residencial público suficiente y solo dos psiquiatras para enfrentar una epidemia de metanfetaminas, el sistema público empuja a las familias a internar a sus hijos en centros privados o clandestinos.
