El gobierno de México ha formulado una propuesta oficial a Estados Unidos y Canadá para prorrogar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por un periodo de dieciséis años más, según una comunicación oficial fechada el 1 de junio.
Posición oficial y fundamentos
En una carta dirigida al representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y al ministro canadiense de Comercio, Dominic LeBlanc, el secretario mexicano de Economía, Marcelo Ebrard, expuso la postura nacional. El documento forma parte de los preparativos para la primera revisión conjunta del acuerdo comercial, prevista para el 1 de julio de 2026. El gobierno mexicano sostiene que el T-MEC, vigente desde 2020, ha aportado estabilidad económica, certeza jurídica y ha funcionado como un motor para atraer inversión extranjera directa.
La posición mexicana se basa en consultas públicas realizadas entre septiembre y noviembre de 2025, las cuales, según la carta, reflejaron una percepción favorable del tratado y coincidieron en la importancia de mantenerlo como
“pilar de la integración económica de América del Norte”
.
Apoyo sectorial y objetivos de negociación
Los sectores consultados respaldaron la extensión del pacto, reconocieron sus ventajas y solicitaron preservar el libre comercio. Asimismo, plantearon la necesidad de eliminar los aranceles derivados de la sección 232 y otras medidas no arancelarias, incluidas las investigaciones 301. En un encuentro con empresarios españoles, el secretario Ebrard ratificó la postura, señalando:
“México está en la postura de que hay que extender el tratado”
, y recordó que, aunque el acuerdo continuará vigente por varios años, el objetivo es ampliarlo por dieciséis más.
Esta iniciativa se conoce después de que Canadá también formalizara una posición favorable a la extensión del T-MEC, en un contexto marcado por la incertidumbre de la revisión y las tensiones arancelarias en la región.
Propuestas complementarias
Además de la prórroga, México planteó avanzar en propuestas para fortalecer la integración económica regional, reducir las dependencias de Asia en sectores estratégicos y resolver asuntos pendientes vinculados con las medidas 232 sobre acero y aluminio. Las negociaciones formales entre los tres países ya han comenzado, evaluando el funcionamiento del tratado y su integración en una relación trilateral que se ha vuelto más compleja debido a la postura arancelaria de Estados Unidos.
