La intensa ola de calor que afecta al este de Estados Unidos ha llevado a las autoridades federales a ordenar que los centros de datos activen sus generadores de respaldo, con el fin de prevenir apagones masivos y priorizar el suministro eléctrico a los hogares. Esta medida, emitida por el Departamento de Energía y respaldada por la North American Electric Reliability Corporation (NERC), busca aliviar la presión sobre la red eléctrica ante una demanda histórica de energía.
Presión sobre recursos y comunidades
El crecimiento explosivo de estos centros, impulsado por la inteligencia artificial, ha generado tensiones en ciudades como Lowell, Massachusetts, donde comunidades de bajos ingresos conviven con estas infraestructuras. La alta demanda energética, necesaria para refrigerar servidores durante las temperaturas extremas que superan los 37°C, representa un desafío sin precedentes para la estabilidad de la red.
La NERC advirtió sobre los riesgos que supone la concentración de grandes consumidores eléctricos como estos. Según datos del Departamento de Energía, la demanda en la región alcanzó niveles récord de hasta 166 gigavatios, lo que motivó la directriz para que los operadores de la red PJM, la más grande del país, liberaran capacidad.
Impacto ambiental y en la salud
Sin embargo, la solución temporal conlleva nuevos problemas. El uso de generadores diésel de respaldo preocupa a expertos y residentes por su impacto en la calidad del aire. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) señala que las emisiones de óxidos de nitrógeno y partículas pueden incrementar el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
El profesor Shaolei Ren, de la Universidad de California Riverside, explicó a The Globe and Mail que la activación simultánea de estos generadores podría convertirse en un “desastre para la calidad del aire local”, especialmente en comunidades vulnerables. Aunque el operador Markley Group en Lowell asegura que solo los usa en emergencias y para pruebas breves, organizaciones ambientales piden mayor control y transparencia.
Consumo masivo de agua y electricidad
Además del alto consumo eléctrico, equivalente al de miles de hogares, estos centros demandan grandes volúmenes de agua. El centro de datos de Markley Group en Lowell utiliza aproximadamente 447,000 litros diarios durante el verano para sus sistemas de enfriamiento evaporativo. A nivel nacional, se calcula que un centro de datos promedio puede consumir más de 1.1 millones de litros de agua al día.
Respuesta regulatoria y debate comunitario
Frente a esta expansión, la ciudad de Lowell aprobó en febrero una moratoria de un año para frenar nuevos proyectos de centros de datos, dando tiempo para evaluar sus efectos ambientales y sociales en barrios históricamente marginados, como Sacred Heart, designado como zona de alta vulnerabilidad.
El Departamento de Energía estima que existen más de 35 gigavatios de generación autónoma disponible en el país, pero advierte que su uso debe analizarse caso por caso para evitar impactos negativos. “Las comunidades que rodean estos centros enfrentan costos ambientales, económicos y de tráfico que deben ser considerados”, señaló el investigador Jonathan Koomey.
Futuro de la expansión tecnológica
Las autoridades energéticas y municipales han iniciado procesos para actualizar las regulaciones sobre la operación y zonificación de estos centros. Se espera que el resultado de la moratoria en Lowell y las nuevas directrices federales marquen un precedente para otras ciudades. El debate sobre cómo equilibrar la innovación tecnológica con la protección ambiental y la calidad de vida en zonas urbanas vulnerables seguirá siendo central.
