El cardenal Tarcisius Isao Kikuchi, arzobispo de Tokio y secretario general de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia (FABC), afirmó que la Iglesia en el continente asiático enfrenta realidades diversas, pero se mantiene unida en una sola fe. Así lo expresó al hacer un balance de la Asamblea Plenaria de la FABC, que inició el lunes en Yakarta, Indonesia, y concluirá el domingo 26 de julio de 2026.
En entrevista con Vatican News, el purpurado señaló que durante los primeros tres días de reflexión y diálogo, los más de 120 cardenales y obispos participantes profundizaron en la comprensión de sus contextos locales y reforzaron la conciencia de pertenecer a un mismo Cuerpo de Cristo. Kikuchi encabezó la misa de apertura del encuentro.
Prioridades pastorales y desafíos compartidos
Entre los temas centrales de los debates, el cardenal destacó la urgencia de atender las oleadas migratorias en Asia, que requieren una respuesta pastoral inmediata en numerosos países. Asimismo, la protección de la dignidad humana se identificó como una prioridad común, a pesar de las diferencias en cada nación.
«Compartimos los desafíos y las oportunidades para la misión basados en las realidades locales y encontramos algunos elementos comunes, especialmente la importancia del diálogo», explicó Kikuchi. Agregó que los obispos buscan ser puentes y constructores de puentes entre las personas, las culturas, los pobres y en respuesta a la crisis ecológica.
La realidad de los católicos migrantes en Japón
El arzobispo de Tokio reveló que, según estadísticas oficiales, hay menos de medio millón de católicos en Japón, pero la cifra real se duplica al considerar a los migrantes, que no siempre son registrados por el sistema eclesial local. Por ejemplo, en la arquidiócesis de Tokio residen unos 40 mil filipinos y muchos jóvenes vietnamitas que trabajan con visados temporales también son católicos.
«A través de nuestros encuentros con obispos de otros países asiáticos, hemos mantenido fructíferas conversaciones sobre la realidad de los católicos migrantes e intercambiado perspectivas significativas sobre su atención pastoral», dijo. Kikuchi subrayó que la presencia migrante enriquece la diversidad de la Iglesia local y permite testimoniar la unidad en medio de sociedades que tienden a la exclusión y el nacionalismo, como la japonesa.
Expectativas por la encíclica Magnifica humanitas
Consultado sobre la recepción en Japón de la encíclica Magnifica humanitas del Papa León XIV, el cardenal informó que varios medios japoneses han cubierto el documento, especialmente por su abordaje de la inteligencia artificial, un tema de interés nacional. Sin embargo, la traducción oficial al japonés aún está en proceso, por lo que la respuesta del público general se conocerá tras su publicación.
