Cruz Azul vivió una tarde para el olvido en el Estadio Banorte al caer 2-3 frente al Atlante, en un partido que estuvo marcado por una provocación previa de los locales que terminó por encender a su rival. El resultado significó la primera derrota del técnico Joel Huiqui al frente de La Máquina, luego de haber ganado dos títulos en sus primeros 10 partidos.
Provocación que salió cara
Antes del silbatazo inicial, el autobús de Cruz Azul llegó al estadio con una leyenda digital que decía: «Les guste o no les guste». La frase es una clara alusión al cántico histórico de la afición del Atlante: «Les guste o no les guste, les cuadre o no les cuadre, el Atlante es su padre». El gesto, que pretendía ser una burla, terminó motivando al conjunto visitante.
Dentro de la cancha, los pronósticos se voltearon por completo. El Atlante, equipo que recién regresó a la Primera División tras 12 años de ausencia, dio la campanada de la jornada al llevarse los tres puntos como visitante. El Potro de Hierro no solo se quedó con el triunfo, sino que respaldó en el terreno de juego la identidad y los cánticos de su afición.
Primer tropiezo de Huiqui
La derrota representó el primer descalabro para Joel Huiqui al frente de Cruz Azul, quien hasta ahora había mantenido un paso perfecto. El resultado deja un sabor amargo en el vestidor celeste, que ahora deberá ajustar piezas de cara a los próximos compromisos del torneo.
