El debate sobre la reinterpretación del pasado en México ha cobrado fuerza con decisiones como el cambio de nombre del Paso de Cortés, ahora llamado Paso de los Pueblos Indígenas, y el contraste con la remoción de estatuas de figuras como Fidel Castro. Estas acciones, según analistas, polarizan más que educar y evitan la discusión de fondo sobre la complejidad histórica.
El Paso de Cortés, la ruta entre los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl que usaron los españoles para llegar a Tenochtitlán, dejará de llamarse así. Para algunos críticos, esta modificación, sin un acompañamiento pedagógico, genera el efecto contrario al que se busca: no ayuda a las comunidades indígenas con programas de mejora reales y tampoco aporta una comprensión más profunda del pasado, sino que nubla las zonas más complejas de la historia.
La contradicción en la memoria histórica
Mientras desde el poder se impulsa el retiro del nombre de Hernán Cortés, se criticó a la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo, cuando decidió quitar las piezas de Fidel Castro y Ernesto “El Che” Guevara en la colonia Tabacalera, argumentando que no eran personajes dignos de recordar. Esta situación genera una paradoja: “¿Fidel sí, Cortés no? Un disparate”, se cuestiona desde el análisis.
La decisión sobre qué figuras históricas deben ser recordadas o borradas no debería recaer en los gobernantes en turno, pues se convierte en un “cuento de nunca acabar”. En su lugar, se propone un debate parlamentario con consulta a historiadores y grupos interesados. Por ejemplo, en el caso del Paso de Cortés, se pregunta qué opinarían los tlaxcaltecas, aliados de los españoles, de una interpretación que solo se centra en los aztecas, renunciando a la complejidad de las estructuras de dominio en Mesoamérica.
El autor del artículo señala que los mayores impulsores de la figura de Cortés hoy son quienes pretenden negarlo de forma absoluta, como si borrarlo de la historiografía conjurara los demonios de hace cinco siglos. “No hay que borrar el rastro de la historia: hay que explicarlo”, concluye.
