La planta de Volkswagen en Puebla cerró definitivamente la producción del emblemático Beetle, consolidando a México como el último rincón del planeta donde este modelo clásico se mantuvo en las líneas de montaje. Tras décadas de dominar las calles mexicanas, el automóvil que superó los 21.5 millones de unidades fabricadas a nivel global llegó a su fin debido a la evolución tecnológica y las nuevas exigencias de seguridad de la industria automotriz.
El proceso de retiro del mercado no fue un rechazo repentino de los consumidores, sino una respuesta al avance de la ingeniería moderna. Mientras el Sedán mantenía su arquitectura tradicional, la llegada de modelos como el New Beetle en 1997 marcó la transición hacia vehículos con estándares de seguridad y tecnología mucho más elevados, dejando al diseño original del Vocho en una desventaja competitiva frente a las necesidades del mundo contemporáneo.
Un pilar del transporte y la economía en México
La trayectoria del vehículo en territorio nacional inició formalmente con la creación de Volkswagen de México el 15 de enero de 1964, logrando que en octubre de 1967 saliera de la fábrica poblana la primera unidad producida en el país. El modelo se volvió indispensable en la cultura mexicana, especialmente en el sector del transporte público, donde cientos de miles de unidades funcionaron como taxis, llegando incluso a ser modificados para facilitar el acceso de los pasajeros.
A pesar de su antigüedad, el automóvil experimentó un resurgimiento comercial a finales de los años 80. Gracias a un decreto automotriz de 1989 que redujo su costo en un 20%, la marca lo relanzó bajo el nombre de «Sedán Clásico». Este movimiento impulsó las ventas de tal manera que, para 1990, la planta de Puebla tuvo que habilitar un tercer turno de producción para satisfacer la demanda, alcanzando ese mismo año el hito de un millón de unidades fabricadas en México.
El cierre de la producción mundial
México desempeñó un papel crucial al mantener vivo el modelo mucho después de que otras plantas internacionales lo abandonaran. Mientras sedes en Alemania como Wolfsburg y Emden dejaron de producirlo entre 1974 y 1978, Puebla sostuvo la fabricación hasta julio de 2003. Las fechas exactas del cierre varían ligeramente entre registros, situándose entre el 30 y el 31 de julio de ese año.
Para despedir el modelo, la compañía lanzó una «Última Edición» limitada a 3,000 unidades con detalles cromados y acabados especiales. De la producción total de 21,529,464 unidades en todo el mundo, México fue responsable de 1,691,542. El último ejemplar fabricado no circuló por las calles, sino que fue resguardado en Alemania para formar parte de la colección del museo ZeitHaus de Autostadt.
