El incremento en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a productos como refrescos y cervezas no está logrando reducir su demanda, sino que únicamente ha alterado las formas de compra. Según expertos, esta medida afecta principalmente el bolsillo de las personas con menos recursos y ha provocado que los consumidores opten por presentaciones de mayor tamaño para ahorrar.
Rolando Contreras, director del sector de abarrotes en la consultora Información Sistematizada de Canales y Mercados (ISCAM), señaló que los aumentos fiscales previstos para 2027 en bebidas con gas han derivado en un crecimiento del 10% en el volumen de litros consumidos y de más del 20% en su valor debido al impuesto. Este fenómeno contrasta con otros productos, como las galletas, que sí han registrado una caída del 10% en su consumo.
Resiliencia del sector mayorista
A pesar de los cambios en los precios y la falta de liquidez en las familias, el canal mayorista mantiene una posición sólida. El sector abarrotero atiende al 70% de la población mexicana, concentrándose en los segmentos de menor capacidad adquisitiva. La capacidad de adaptación de estos negocios permite ofrecer productos básicos a precios bajos, compitiendo incluso con grandes cadenas de tiendas de conveniencia y formatos de bodega.
El modelo de negocio de los mayoristas se apoya en costos operativos reducidos y en una cercanía estratégica con el consumidor final. Contreras explicó que el sector «se defiende, es resiliente; el consumidor compra en su mayoría en tienda de barrio y de la esquina que atiende el mayorista abarrotero».
Cambios en los hábitos de compra
La dinámica del mercado muestra que las clases media y media baja han dejado de lado los grandes supermercados para realizar compras diarias en puntos de venta locales. Mientras que las cifras de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) muestran un descenso en el autoservicio de cadena, el sector mayorista registra un crecimiento que supera el ritmo de la población.
Un factor determinante en esta preferencia es la flexibilidad de pago; las tiendas de barrio suelen ofrecer crédito o la modalidad de «fiado», lo que permite a los consumidores adquirir lo necesario para el momento, incluso con un poder adquisitivo limitado. Actualmente, el mayorista cubre el 47% del consumo que requiere el 70% de la población, consolidándose como el eslabón clave en la distribución de productos de consumo masivo.
