El Órgano Interno de Control de la Secretaría de Salud, bajo la supervisión de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, puso en marcha una investigación para esclarecer la contingencia sanitaria ocurrida en el comedor de médicos residentes del Hospital General de México «Dr. Eduardo Liceaga». El proceso busca determinar la responsabilidad de funcionarios públicos y de la compañía externa encargada de suministrar los alimentos.
El caso se derivó de un reporte del 3 de septiembre, cuando varios médicos residentes manifestaron síntomas gastrointestinales, situación que obligó a que algunos de ellos recibieran atención médica dentro del propio hospital.
Acciones de supervisión y cierre del servicio
Como parte de las indagatorias, el pasado 4 de septiembre se realizó una inspección en las instalaciones para recolectar pruebas, testimonios y documentos. Durante la visita, se revisaron aspectos críticos como el almacenamiento, la preparación, la distribución de la comida y el cumplimiento de las normas de higiene. Debido a la situación, el área de comedor se mantiene cerrada desde el 1 de septiembre.
La autoridad ha solicitado información detallada a diversas áreas del hospital para cuantificar a los afectados, conocer su estado de salud actual, revisar los protocolos aplicados y analizar los estudios epidemiológicos correspondientes.
Sin culpables definidos
A pesar de las diligencias realizadas, las autoridades señalaron que todavía no hay un dictamen final que establezca la causa exacta del brote ni que señale directamente a los responsables de lo sucedido.
