El gobierno de Estados Unidos lanzó una acusación formal contra importantes laboratorios de inteligencia artificial en China, señalando que empresas como DeepSeek y Moonshot AI han robado de manera constante las capacidades de los modelos desarrollados por compañías estadounidenses. El señalamiento surge en medio de la intensa competencia tecnológica entre ambas naciones por alcanzar la supremacía en este sector.
La agencia de ciberdefensa de Washington informó que las firmas asiáticas emplean un método denominado «destilación», el cual consiste en entrenar una inteligencia artificial para que replique los resultados de un modelo de mayor escala y potencia. Aunque esta técnica es conocida en la industria, las autoridades estadounidenses sostienen que las organizaciones de China la aplican de forma masiva para realizar copias ilícitas de los sistemas de EE. UU.
Estrategia de extracción de datos
Según el reporte oficial emitido este martes, las empresas chinas ejecutan una «extracción sistemática de funcionalidades y capacidades exclusivas de los modelos de las empresas de IA estadounidenses». El documento subraya que esto no es una práctica secundaria, sino que constituye «el núcleo —y no solo un complemento— de su estrategia de desarrollo de IA».
El informe detalla que compañías como Alibaba, MiniMax, StepFun y Z.AI presuntamente utilizaron millones de peticiones y procesos de intercambio para sustraer capacidades de modelos pertenecientes a gigantes como Google, OpenAI, Anthropic y xAI. Las autoridades estadounidenses sugieren que estas maniobras se realizan «probablemente con el conocimiento del gobierno chino» y han estado ocurriendo desde finales de 2024.
Reacción de China y contexto político
Ante estas acusaciones, la portavoz de la cancillería china, Mao Ning, pidió a Washington que «se cuide de desprestigiar a China y de hacer acusaciones infundadas en su contra». La funcionaria defendió el avance tecnológico de su país como resultado de su propia capacidad científica y llamó a que Estados Unidos trabaje en la cooperación en lugar de la confrontación.
Este conflicto tecnológico se presenta en un momento crítico, justo antes de que el presidente Donald Trump y el mandatario chino, Xi Jinping, tengan una reunión programada en la Casa Blanca, donde la inteligencia artificial se perfila como un tema central de la agenda. Por su parte, el gobierno estadounidense enfrenta la presión de responder al avance de los modelos chinos, los cuales son preferidos por algunos usuarios debido a que resultan más económicos que las opciones de empresas como OpenAI o Anthropic.
