La población en Irán enfrenta actualmente una crisis económica tan severa que el miedo a caer en la pobreza ha desplazado la preocupación por los posibles bombardeos. Este escenario se ha agravado debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos y un bloqueo naval que busca aislar financieramente al país, afectando directamente el sustento de las familias iraníes.
En la capital, Teherán, la situación financiera es crítica: la inflación anual alcanza el 89 % y la moneda local se ha desplomado, con un valor que supera los 2.300.000 riales por cada dólar. Este fenómeno ha mermado drásticamente el poder adquisitivo de los ciudadanos, quienes ahora luchan por cubrir necesidades básicas.
Impacto en la vida cotidiana
El encarecimiento de los productos esenciales es evidente. Los precios de los alimentos han subido un 127,5 % en comparación con agosto de 2025, mientras que los costos de salud y transporte han escalado un 87 % y un 104 %, respectivamente.
Ciudadanos locales han compartido su desesperación ante la falta de recursos. Alí, un trabajador de la construcción de 45 años, señaló que su sueldo mensual de 400 millones de riales no es suficiente para subsistir, especialmente tras los problemas de salud de su esposa. Por su parte, Negin, una secretaria de 42 años, relató la dificultad de alimentar a sus hijos debido al alza de precios, afirmando:
«Gastamos el dinero solo en lo esencial. En Irán la mayoría no trabaja para vivir, sino para sobrevivir. La situación ha ido de mal en peor con la guerra, las nuevas sanciones y el bloqueo naval»
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Postura de las autoridades y factores de la crisis
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, reconoció en el Foro Económico de los BRICS que el país atraviesa una etapa sumamente peligrosa tras meses de conflicto y la implementación de la operación estadounidense denominada ‘Paria Económica’. El mandatario denunció que el cerco económico y naval de Washington está impidiendo que la gente acceda a suministros vitales como medicinas y comida, además de reportar una caída del 35 % en el comercio exterior.
Ante este panorama, Golamreza Tajgardun, presidente de la Comisión de Presupuesto del Parlamento, pidió a la gente tener más paciencia, argumentando que la resistencia ante las presiones externas tiene un costo. Sin embargo, otros sectores señalan problemas internos; Mayidreza Hariri, presidente de la Cámara de Comercio Irán-China, vinculó la crisis con la corrupción, mencionando que desde 2018 se han desviado unos 85.000 millones de dólares de la economía oficial.
Hariri advirtió que, aunque Irán está acostumbrado a las sanciones, el bloqueo marítimo actual es una amenaza distinta y más letal, pues en un conflicto bélico hay daños mutuos, pero en un bloqueo económico, solo la economía iraní resulta perjudicada.
