Una investigación reciente publicada en la revista Nature Geoscience sugiere que el interior de nuestro planeta podría contener agua a profundidades extremas, aproximadamente a 2 mil 900 kilómetros bajo la superficie terrestre. El estudio señala que dos minerales recién identificados podrían tener la capacidad de retener este elemento en la zona de transición entre el manto y el núcleo.
A diferencia de lo que ocurre en la superficie, donde el agua se presenta en estado líquido, en las profundidades del manto inferior las presiones y temperaturas son tan elevadas que el agua se integra directamente en la estructura de ciertos minerales. Los científicos lograron identificar dos compuestos de hierro que mantienen su estabilidad bajo estas condiciones extremas y que, según los experimentos, pueden albergar volúmenes significativos de agua.
Simulación de condiciones extremas
Para obtener estos resultados, el equipo de investigación recreó en un laboratorio el entorno hostil que se encuentra a miles de kilómetros de profundidad. Mediante el uso de muestras sometidas a niveles masivos de presión y calor, observaron que incluso concentraciones mínimas de agua facilitan la creación de estos nuevos minerales.
Este descubrimiento ofrece una posible respuesta a la naturaleza de ciertas estructuras detectadas por ondas sísmicas en el límite entre el manto y el núcleo. Estas regiones presentan propiedades distintas a las rocas circundantes y su composición sigue siendo un enigma para la ciencia.
El ciclo del agua en el interior del planeta
La investigación plantea que parte de este hidrógeno pudo haberse incorporado al planeta desde sus etapas iniciales de formación. Durante ese periodo de calor intenso, ciertos minerales pudieron absorber hidrógeno y, con el tiempo, descender hacia las capas más profundas de la Tierra.
No obstante, los expertos advierten que el estudio aún no confirma la presencia real de estos minerales en el interior terrestre. Las próximas etapas de la investigación deberán centrarse en verificar su existencia, determinar la cantidad exacta de agua que pueden almacenar y entender qué sucede con estos materiales cuando se desplazan hacia zonas de menor presión.
