El Sindicato de Telefonistas de Baja California y Sonora (SINDETEL) advirtió que iniciará un paro de labores el próximo 5 de octubre si la empresa Telnor no cumple con la reinstalación de aproximadamente 200 empleados que fueron despedidos. La organización sindical exige también que se respete de forma total el Contrato Colectivo de Trabajo, acusando a la compañía de intentar recortar los derechos y prestaciones de los trabajadores.
La tensión laboral se originó tras una serie de despidos masivos ocurridos el pasado 8 de septiembre, los cuales afectaron a diversas zonas como Tijuana, Mexicali, Ensenada, Playas de Rosarito, Tecate y San Luis Río Colorado en Sonora. Según los datos del sindicato, la mayor parte de estas bajas se concentraron en la ciudad de Tijuana.
Demandas de reinstalación y respeto al contrato
Los trabajadores afectados y sus representantes denuncian que Telnor realizó estas bajas sin consultar previamente a la organización sindical. Además, señalan que la empresa busca que los empleados regresen a sus puestos, pero bajo condiciones laborales distintas y menos favorables a las que ya tenían pactadas.
Uno de los trabajadores que continúa laborando bajo protesta relató la situación actual:
«Ya nos avisaron a los trabajadores que el 5 de octubre nos alistáramos porque nos íbamos a huelga si no hay acuerdo»
Por su parte, Lázaro Leonardo Rivera Astorga, secretario general de SINDETEL, aseguró que ya se presentó el emplazamiento a huelga ante las autoridades laborales y que no cederán en su postura de exigir que se cumpla el contrato vigente y se devuelvan los puestos de trabajo.
Contexto de sanciones y presión financiera
Este conflicto surge en un momento de dificultades económicas para Telnor y su matriz, Telmex, debido a una multa regulatoria que asciende a cerca de 1,791 millones de pesos. Dicha sanción, relacionada con la gestión de información sobre infraestructura para terceros, ha impactado los resultados financieros de la empresa durante el segundo trimestre de 2026.
Aunque la empresa ha manifestado que esta sanción genera una presión financiera considerable, el SINDETEL sostiene que los empleados no tienen por qué asumir las consecuencias de los problemas económicos o las decisiones de la directiva, rechazando que las multas se utilicen como justificación para modificar los beneficios laborales ya adquiridos.
